EL efecto halo, la importancia del físico

efecto_haloDesde 1920 este fenómeno ha sido estudiado, llegando a la conclusión que cuando pensamos en una persona no lo hacemos mirando todas sus características, si no que nos centramos o en sus cualidades positivas o en sus cualidades negativas. ” Pepe lo mal que me cae, lo arrogante que es, no sabe comportarse…” “Marta que guapa que es, los ojos que tiene, muy simpática y agradable”.

No hace falta que conozcamos profundamente a la persona para que se produzca este efecto. Cuando conocemos a alguien por primera vez en esa primera imagen influye esas características que te han gustado o no.

El atractivo físico de una persona es lo que más influye en el efecto halo. Según el atractivo físico de una persona tenderemos a juzgar su personalidad como positiva o negativa según nos haya atraído o no en un principio, a pesar de no conocerla de nada. Además de la personalidad también tenemos a evaluar su inteligencia, habilidades, éxitos que puede tener.

Últimamente hemos podido ver por las redes sociales experimentos sobre este efecto. Vemos un señor con una imagen poco atractiva que se desmaya en plena calle, nadie le ayuda a levantarse, sin embargo el mismo señor vestido elegantemente cuando se desmaya nadie a su alrededor duda en atenderle e incluso ofrecerse para llevarlo al hospital. Con el primero harían una imagen negativa de su personalidad, tal vez fuera un delincuente o un drogadicto, debido a que no les gustó su aspecto físico, algo que no sucede con el segundo, una persona tan elegante tiene que ser inteligente y buena persona. Este es el efecto halo.

Por tanto este efecto va a influir mucho en diferentes áreas, juzgados, aulas, entrevistas de trabajo… condicionando una pena, una calificación escolar o la consecución o no de un puesto de trabajo dependiendo sobre todo de tu aspecto físico.

Naira León Acosta

http://www.psicologia-aquiles.es/blog

EL efecto halo, la importancia del físico

El efecto halo ocurre de forma natural. Pero a pesar de su parte inevitable, sí podemos intentar seguir estos consejos para que no condicione nuestras vidas:

  1. Deja de juzgar. O cuanto menos, juzga lo necesario. Cuando vemos a alguien feo, gordo, bajo, con algún rasgo llamativo, que no encaja con la idea de “normal”, automáticamente se emite un juicio de valor, que puede ir desde la parte más compasiva “cómo encontrará pareja este pobre hombre” a las opiniones más crueles como “qué dejada es la gente, no es capaz de cuidarse y tener un peso saludable”. Anticipamos que es por dejadez, que solo se tiene pareja cuando se es guapo y olvidamos que puede deberse a una enfermedad, a un problema personal que tenga a la persona descentrada, que puede que ese hombre o mujer no den ningún valor al peso saludable y se sientan a gusto con su cuerpo o que simplemente la vida es así y esa persona es así. Sin más. Muchas son las personas que no se esfuerzan en conocer y dar una oportunidad al individuo que no encaja en sus esquemas. Es más, las nuevas tecnologías han potenciado la crueldad de los más jóvenes que a través de las redes sociales se mofan y humillan a quien no encaja con el patrón de moda.
  2. En el caso en el que estés juzgando, date un tiempo. No rechaces a alguien con la primera impresión, ni te hagas súper amigo de la muerte al primer síntoma de estar a gusto. Ten paciencia para determinar si la persona encaja contigo o no. Trata de interesarte por sus valores, aficiones, su forma de reaccionar o su historia.
  3. No cambies tú salvo que decidas por ti mismo que ese cambio es bueno para ti. Si buscas sentirte aprobado por el grupo y modificas tu forma de ser, vestir, pensar y presentarte delante de los demás, puedes llegar a sentirte muy frustrado. Porque ni aun moldeándote en función de lo que crees que otros esperan, acertarás. ¿Cómo sabes lo que otros esperan? Lo desconoces. Así que no hay mejor manera de acertar que ser tú mismo si a ti mismo te gustas.
  4. Cuida lo básico. Lo básico es tu forma de vestir y tu higiene. La imagen sabemos que condiciona la impresión que tienen los demás, pero cada uno tiene que vestir y presentarse conforme a cómo se defina. Otro tema muy diferente es la higiene. Esta forma parte del respeto que tenemos a los demás. Hay muchas personas a las que les huele el aliento, el sudor, se visten con manchas, etc. Y este tipo de dejadez no favorece la integración y aceptación social. Y mucho menos si eres candidato a un puesto de trabajo.
  5. Sonríe y trata de ser amable. Las personas que nos hacen la vida fácil y parecen amigables tienden a caernos bien.

Decía Óscar Wilde, que no hay una segunda oportunidad para una primera impresión. Los estudios psicológicos realizados dicen que en solo siete segundos nos hacemos una opinión sobre lo que estamos viendo, y que dicho juicio de valor condiciona las expectativas y el trato que tendremos con esa persona. A pesar de esto, mantengamos la esperanza y  fabriquemos entre todos un mundo más justo y mejor.

Patricia Ramírez

http://blogs.elpais.com/plena-mente

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