EL DISCRETO VIRTUOSISMO DEL COMPOSITOR DAN SIEGLER

La música de Dan Siegler ha sido descrita como “suntuosa, ceremonial y jazzy”. Lo cierto es que este compositor neoyorkino es todo menos ortodoxo y su música se presta para las descripciones más oximorónicas. Él, a diferencia de otros compositores más tradicionales, que comienzan por escribir una armonía o una melodía, concibe primero los sonidos y sobre ellos levanta una orquesta completa, a veces, o un drama instrumental, otras. Su trabajo siempre combina elementos orgánicos y electrónicos, e incorpora referencias al jazz, blues y folk.

Siegler tocó el piano clásico desde los 4 años de edad, hasta que en la universidad formó su primer grupo de rock n’ roll. Ya cuando estuvo en edad musical comenzó a empujar las barreras de la escena neoyorkina absorbiendo el abrasivo hip-hop y los experimentos del movimiento No Wave. Si prestamos atención, en sus composiciones se escucha a lo lejos la infalible influencia de David Bowie y Brian Eno, y una técnica cristalina sólo atribuible a la del pianista y compositor estadounidense Thelonious Monk, con quien por cierto comparte el disgusto por el virtuosismo y la afinidad, por ende, con la discreción creativa.

Pero sus colaboraciones con la genial coreógrafa Pam Tanowitz merecen especial mención. Es aquí donde Siegler ha encontrado un campo iluminado para proyectar su trabajo y darse a conocer como ese excelente y raro compositor que es. Sus colaboraciones con ella se han presentado en Work & Process en el Guggenheim, en Danspace Project, en el Summerstage de Central Park y en el Lincoln Center, por mencionar algunos, y recibió el Bessie Award por su pista sonora para Be in The Gray With Me, una coreografía de Pam Tanowitz para el Dance Theater Workshop.

Siegler es sin duda uno de los compositores más virtuosos (sin virtuosismo) de este momento en la historia de la música. Como antesala compartimos una grabación de su hermoso String Noise:

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