De Salarios del impío (1993)

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Vínculos

 
El sin tierra ve ahora los otoños que su niñez no sabe traicionar. Allí pasó mañana. Tiembla de siempre en nunca más. No cesa su porción de infinito.
 

Retrato

 

Nadie debe hacer ruido en el secreto corazón. Amo las apariencias del no ser natural. La verdadera nada es el espejo que envenena los rostros del deseo, convierte a la memoria en cuerpo fugitivo de la unión. Desde que nací estoy lleno y vacío de mí mismo y así conozco que la verdad más inocente es un destino.

 

El baldío

 

Animal de baldío, memoria, comés pastos que no crecieron más.

 

La forma

 

Alma que ahora pensás: decí por qué en amor la soledad es forma de la luz.

 

La vuelta

 

Vos, que me das a mí en el espanto del pensar.
La vuelta al pueblo que no fue.
Ternura que se pudre.

 

La mano

 

Inventaba un país con tanto amor que estalló en el invento. Ahora se lo ve en los circos que pobrean, los cerdos neblinosos, los escondidos en un palo. Estaba untado de almas y abrigaba las cenizas de un soplo que le escarbaba una mujer.

La claridad de sus migajas ulceraba a los engaños conversos. Gritaba “¡muera, muera!” a su espanto reunido. La sufridera le agachaba los buitres que supo conseguir. Tenía deseos y sarna de canario. Ardía en un fuego que nadie concibió y no hacía tierra ni cielo con la mano.

AUTOR: JUAN GELMAN

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