Los beneficios de vivir en el presente

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Comúnmente asociamos la felicidad con cosas como el dinero, la salud, la belleza o la satisfacción laboral; mucho menos pensamos que la felicidad tiene que ver con nuestra atención, con lo que se conoce popularmente como “vivir en el presente”.

Mientras estaba haciendo un doctorado en Harvard, el investigador Mark Killingsworth diseñó una app llamada Track Your Happiness, con la que registró los estados de ánimo de cientos de personas en diferentes países, correlacionando las evaluaciones de satisfacción con las actividades que se estaban realizando. Killingsworth descubrió que las personas suelen estar más felices cuando están inmersas en una actividad, viviendo en el momento y, por el contrario, la divagación mental fue una de las actividades que mayor relación tienen con la infelicidad. 

“La felicidad tiene mucho que ver con el contenido de cada momento”, dice Killingsworth. El estudio también notó, de manera sorprendente, que hacer actividades que no nos gustan pero que nos concentran fue evaluado de forma más positiva que simplemente divagar y estar viajando en el tiempo con la mente. 

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La información recabada en esta interesante investigación coincide con la filosofía oriental que pregona la idea de mantener la mente concentrada en lo que ocurre en el instante, en lo que tenemos enfrente, en lo que estamos observando directamente, no en transpensamientos. De alguna manera sencilla, filosofías como el zen pueden vivirse simplemente saliendo a cortar leña o a llevar agua sin pensar en otra cosa más que en lo que estamos haciendo (no dividir la atención, movernos desde la unidad). Este mismo estado de presencia puede y debe aplicarse a las acciones modernas; si se está redactando un mail, solamente hacer eso y despachar; si estamos conduciendo un auto, atender al camino y disfrutar de la experiencia de estar haciendo lo que estamos haciendo, en toda su riqueza.

Por otro lado (y al parece la naturaleza es sabia, ya que nos premia por vivir en el presente), en un sentido profundo lo único que existe es el presente, este instante. Albert Einstein dijo famosamente: “la distinción entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una persistente ilusión”, lo que significa necesariamente que son una misma presencia. Así que la práctica del mindfulness del presente nos lleva no sólo a la felicidad sino a la realidad.

Para anclarnos en el presente y de alguna manera controlar los saltos temporales de nuestra mente –que suele ir de un pensamiento a otro, como un mono de rama en rama, para usar la famosa metáfora– es difícil encontrar algo mejor que la respiración. Simplemente recordar respirar, contar nuestra respiración, nos regresa al presente y nos relaja de tal forma que nos podamos mantener ahí. Desde la respiración podemos actuar y llevar el compás para seguir en un estado de serena y energética atención.

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