La esbelta langosta

La esbelta langosta
ULISES
 

Se acerca la Navidad y, bajo las noches gélidas y estrelladas, miles de niños morirán arrecidos en las playas del Mar Egeo, sin poder echar siquiera, como los niños de Juan Ramón, castañas o bellotas en las brasas de las lumbres. Vivimos una atroz persecución, miles de apátridas se hielan en las playas. El PapaFrancisco ha denunciado a los mercaderes de carne humana. Y los cristianos, a los que crucifican, han apelado en este Adviento a Juan Bautista, el que clama en el desierto vestido con piel de camello, con un cinturón de cuero.

El Bautista se enfrentó a los poderes fácticos de la época -Pilatos y Herodes- y le cortaron el gaznate. Salomé besó los labios ensangrentados del Bautista y creíamos que la cabeza fue entregada a la princesa, después de la danza de los siete velos, al estilo de Shakira. Pero ahora resulta que se adora su cráneo en la catedral de Amiens, en la iglesia de San Silvestre de Roma y en la mezquita de los Omeyas de Damasco. «Es esta esbelta langosta el alimento de San Juan», cantaApollinaire. La esbelta langosta era el menú cenobita del gran profeta, completado con saltamontes y miel silvestre. El considerado como el hombre más grande del mundo está en la Historia. Lo nombra Flavio Josefo en la época de Tiberio. Luego, los rabinos descubrieron que el Bautista no comía langostas -ni insecto ni crustáceo como los constructores-, sino una especie de algarrobo verde de los que crecen en Palestina. Es urgente poner la azotea al cuerpo de San Juan que, junto al arcángel San Gabriel, simboliza el urgente apaciguamiento de las dos religiones.

Donald Trump quiere prohibir la entrada a los musulmanes en los Estados Unidos; musulmanes de los que habrá tantos como cristianos dentro de unos años. Los americanos racistas, como este tonto del pijo que nunca llegará a la Casa Blanca, linchaban a los negros, tiraban a los chinos por la borda y metieron a los japoneses en campos de concentración, hasta que comprendieron que eran grandes porque la Estatua de la Libertad acogía a todos los perseguidos que clamaban libertad. Doscientos cincuenta mil ciudadanos han enviado una petición al Parlamento Británico para prohibir la entrada de Donald Trump en Inglaterra.

De San Juan, dicen los libros : «Yo bautizo con agua, pero el que viene detrás de mí bautizará con fuego». Ese lenguaje se parece al del Corán, donde el Bautista es citado 15 veces. Los musulmanes comparten con los cristianos muchas liturgias: la oración, la limosna, el ayuno y asustar a todo el mundo con el Juicio Final. Se cuenta que cuando Mahoma dijo que los muertos resucitarán el día del Juicio Final, su mujer dijo que eso le parecía indecente, y él contestó: «No te preocupes por eso, que ese día nadie tendrá ganas de reír». Coinciden las dos religiones en que en el Juicio Final las putas calaveras beberán agua hirviendo. Benedicto XVIadmite en su Jesús de Nazaret que el Bautista y su familia estuvieron relacionados con los esenios. Y éstos, a su vez, inspiraron a los musulmanes.

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