El psiquiatra que ‘liberó’ a los gays

El psiquiatra que 'liberó' a los gays
Robert Spitzer, psiquiatra, durante una entrevista. ALEX DI SUVERO / THE NEW YORK TIMES
 

Las personas debemos el progreso a los insatisfechos, decía Huxley. No sabemos si Robert Spitzer se consideraba o no satisfecho. Lo que sí es seguro es que,gracias a su trabajo, los homosexuales escalaron un peldaño esencial en su lucha liberadora en 1973. Fue entonces cuando este psiquiatra neoyorkino sacó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. El pasado viernes murió a los 83 años, tras un infarto.

Hijo de un ingeniero especializado en materiales dentales y de una pianista, se trasladó de pequeño con su familia a Manhattan. Spitzer creció en el Upper West Side, donde asistió a la Escuela de Walden. Se licenció en Psicología por la Universidad de Cornell en 1953 y en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York en 1957. Después cursó estudios en el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York hasta que en 1966 se graduó en el Centro de Columbia para Psicoanalítica, Formación Profesional e Investigaciones.

El interés del doctor Spitzer por la psiquiatría hunde sus raíces en 1960, cuandoamplía sus estudios en un área relativamente discreta de esta especialidad: la medición en los diagnósticos, es decir, aquello que determina el friso que separa la depresión de la ansiedad o la neurosis. Su huella profesional encontró un punto de inflexión tras ejercer un papel determinante en varias ediciones del Manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales (DSM, según sus siglas en inglés), un tratado elevado a categoría de Biblia en la psiquiatría mundial y que, además, se convirtió en un éxito de ventas.

Considerado el padre de la clasificación moderna de enfermedades mentales, Spitzer dirigió en estos estudios el establecimiento de estándares acordados para describir desórdenes mentales. Sin embargo, la cuestión más polémica que abordó entonces fue la evaluación de la homosexualidad, que hasta 1973 estaba considerada una “perturbación sociopática de la personalidad”.

Él modificó el diagnóstico tras determinar que la homosexualidad no podía ser un desorden si las personas gays estaban cómodas con su sexualidad. “Un desorden médico tiene que estar asociado a una angustia subjetiva, es decir, al dolor, o bien al deterioro general en la función social”, sentenció Spitzer al Washington Post en plena polémica.

Este cambio en la consideración psiquiátrica de la atracción por el mismo sexo fue recibido como una bocanada de oxígeno por parte de los colectivos implicados en esta causa. Fue, en realidad, un paso histórico para los homosexuales de todo el mundo. La práctica profesional de Spitzer abrió el camino a otros avances. “El hecho de que el matrimonio homosexual esté hoy permitido en varios países es en parte debido a Bob Spitzer”, aseguró el pasado viernes a The New York Times el doctor Jack Drescher, reconocido psicoanalista de Nueva York.

Ciertamente, Spitzer fue el psiquiatra más influyente de su tiempo. Se divorció en un par de ocasiones y deja seis hijos. En 2003 le fue diagnosticada la enfermedad de Parkinson, lo que limitó progresivamente su movilidad. Ello mitigó su capacidad de trabajo, pero no su influencia internacional, que conservó hasta sus últimos días.

Robert Leopold Spitzer, psiquiatra, nació el 22 de mayo de 1932 en Nueva York (EEUU) y murió el 25 de diciembre de 2015 en Seattle (EEUU).

http://www.elmundo.es/opinion

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