El pesebre y el belén

El pesebre y el belén
ULISES

 

No ha llegado la Navidad como la esperaba Camilo José Cela, con albo sombrero, vestida de blanco como una novia, arrojando rosquillas y mazapán de Toledo. Nos llegó después de días soleados y tibios, entre pobreza y éxodo, bombardeos y matanzas, elecciones, puñetazos y mala leche. Los gitanos y los payos esta noche se acuerdan de todos los náufragos, de los canis, de las noches blancas de los hospitales, de los niños que se mueren de frío sin encontrar un establo en Europa. Vivimos una navidades inquietantes; no hay turrón para todos; por no tener, no tenemos ni Gobierno. Pablo Iglesias, que es republicano, se ha adelantado a losReyes Magos y al Rey Felipe VI proponiendo una ley de emergencia social para que ningún pureta se quede sin botica ni ningún desahuciado sin cueva. No quiso hablar de sillas o sillones, y tampoco explicó lo del «independiente de prestigio» para llevarlo a Moncloa. «No hay que abrir -dijo- los regalos de Navidad tan pronto».

Sería maravilloso vivir sin Gobierno porque se dice que los pueblos prosperan, mientras los gobernantes duermen, pero es ya muy preocupante ese desprecio que se palpa. ¿Estamos ya en la antipolítica como ocurre en algunos países de Europa donde han brotado movimientos neofascistas y antieuropeos? Esperemos que las pajas, las flores y las rosas de estas noches, no sean hiel mañana y que la Unión Europea no vuelva a considerarnos un caso perdido con primas disparatadas y corralitos intempestivos. Si no formáis Gobierno en un tiempo prudencial os van a correr a gorrazos.

Durante los primeros días de tanteo para formar Gobierno hemos comprobado en algunos partidos aquel fondo cabileño de siempre. Han quedado cesantes la mitad de las señorías y buscan acomodo; así que después del belén y el pesebre de esta noche se buscarán otros pesebres y se armará el gran belén si no se logra una mayoría de Gobierno. Se habla más del derecho a decidir que de la nación en su conjunto; apenas Albert Rivera ha declarado que el peor estado para España sería una situación de inestabilidad y ha pedido un pacto de Estado para gobernar. No le han hecho ningún caso. El nombre de España sigue siendo políticamente incorrecto.

Esta noche de Navidad habría que volver a poner en las radios y teles En tierra extraña, aquella copla que nació en Broadway, como la Nueva York de Sinatra que tanto emociona a los estadounidenses sean de donde sean y piensen lo que piensen. En ese salmo de la Piquer se juntan la Nochebuena y España. En la copla se expresa una emoción profunda de españoles del éxodo. «Fue en Nueva York / una Nochebuena que yo preparé una cena / para invitar a mis paisanos. / En la reunión, toda de españoles / entre palmas, vino y olés, / por España se brindó». Como estaba prohibido el alcohol por la Ley Seca nadie bebía vino hasta que la gran dama pagó a precio de receta una botellas para que se bebieran vino español. «Qué bien sabe el vino / cuando se bebe en tierra extraña».

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