Religiones

Religiones

Todas son como un burladero en que nos refugiamos para que el toro de la infelicidad -en esta vida o en la dudosa otra- no nos hinque sus cuernos. El hombre y la mujer son seres frágiles y dolientes, aunque lo disimulen los poderosos o estén convencidos de otra cosa los que se creen felices. El amor, doloroso un tiempo, a veces consigue que opinemos lo contrario; y el dinero ciega a quienes con él se satisface. Hablar de eternidad me parece excesivo. No creo que el ser humano haya nacido para ser feliz: mirar a los animales hace que lo dudemos. De ahí que se haya inventado la felicidad eterna. En ella, sin embargo, todo sería distinto si existiera: lo mismo que un aire que respiramos, ni nuestro ni de nadie. Las religiones se refieren a esa imaginación tan improbable que necesitan, para asegurarnos, la promesa de dios o de los dioses. Es el presente, denostado y minusválido, lo único que tenemos -o nos tiene- con certidumbre. El resto son promesas con que se nos conforma en estricto sentido. ¿Habrá que agradecer a quienes inventaron la eternidad, feliz o desgraciada? La exigencia de cada corazón, cada bolsa, cada ideal egoísta o generoso, son distintos aspectos de la felicidad. El invento de divinidades justas es increíble en un mundo como este, en el que cada muerte pone un punto final.

ANTONIO GALA

http://www.elmundo.es/opinion

Pintura de Abdul Mati Klarwein

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