Partitura del buen amante

Por Silvia Olmedo 

Las mujeres somos más complejas hasta en el sexo, pero esa complejidad nos hace más misteriosas, más atractivas, más retantes.

Por eso, si quieres volverte el sueño y no la pesadilla de una mujer, sigue estas líneas.

Leandrosi

Leandro Lamas

El placer sexual es un arte más que una ciencia y una relación íntima es como una buena melodía; en este caso, es un dueto en el que dos instrumentos se juntan para crear una gran composición. Y en la búsqueda del placer hay que entender que los hombres son como pianos y las mujeres como chelos.

Al hombre lo podemos comparar con un piano en muchos aspectos: los hombres no necesitan de grandes preliminares para llegar al orgasmo, al igual que el piano no necesita afinarse todos los días para sonar bien.  En el piano, las teclas representan claramente una nota musical, sabes que si presionas una va a sonar do, re o mi.  Con los hombres pasa algo parecido: sabes que si estimulas el glande o la zona del perineo van a deleitarse de placer.  

Las mujeres, como el chelo, necesitan afinarse casi todos los días. Los cambios externos afectan la madera  y, dependiendo si el día está húmedo o frío, las cuerdas deben tensarse más, o menos. A la mujer le afecta la ovulación, una mala noticia o no haber dormido bien. Sus emociones y , por tanto, su predisposición para tener una relación sexual se modifican.  

La misma presión de los dedos aplicada en distintos días puede hacer que el placer de ayer se convierta en el dolor de hoy. Hay hombres que aplican técnicas que les gustaba a su expareja en su nueva relación y se dan cuenta que es un auténtico desastre. 

Así como no hay dos chelos que tengan las notas exactamente en en el mismo sitio, no hay dos mujeres que tengan sus puntos de placer  en el mismo lugar.  Nuestras terminaciones nerviosas y nuestras rutas del placer varían mucho de mujer a mujer: Lo que a una chica le gusta que la estimules a otra le puede causar rechazo.

No es una cuestión de técnica ni de aprenderse todas las posturas del Kamasutra:es una cuestión de sensibilidad, de saber escuchar y disfrutar descubriendo lasnotas de tu pareja para, juntos, componer una sinfonía.

Nuestros rincones de placer son más misteriosos, pero también más agradecidos. Por eso, si quieres volverte el mejor piano de una mujer, tómate un tiempo en afinar (el chelo).

* Psicóloga y autora madrileña que lleva más de 10 años a caballo entre Los Ángeles, EE.UU., y México, donde es presentadora de TV. 

http://blogs.elpais.com/eros

 

 

 

 

 

 

 

 

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