Arrabal: ‘A Picasso lo caparon’

RAÚL DEL POZO

Arrabal: 'A Picasso lo caparon'

‘Lilí’ es un diminutivo de Elizabeth. No hay que confundirlo con Lilith, la primera mujer de Adán y madre de todos los demonios. Cuento esto porque una vez el Rey Juan Carlos I le comentó a Fernando Arrabal: “Yo también soy anarquista como usted. Me lo dijo mi prima Lilí”. “¿Quién es Lilí?”, preguntó el escritor. “La reina de Inglaterra, mi prima”, contestó el Monarca.

Me lo explica Fernando Arrabal delante de un ‘baileys’ bajo la cúpula del Palace, entre los espectros de Lorca y Dalí. Acaba de llegar de París. Mientras bebemos, sosegadamente, me informa de que ha venido a Madrid para presentar el documental ‘El genio y la locura’, del profesor y escritor Javier Esteban, “una ‘psicobiografía'” tras 11 años de seguimiento cámara en mano. “He protagonizado ocho documentales, éste es el más corto, una hora y 11 minutos”, me informa Arrabal.

En la fantástica película, Arrabal hace el papel de Arrabal y, por vez primera, habla con seriedad de sí mismo. A los 83 años -no tiene cara de viejo- pronuncia un monólogo lúcido desde el que salta a escenas ‘arrabalianas’ por medio mundo: reza en el Puente de Praga o en el Muro de las Lamentaciones y cuando se emborracha se arranca por Camarón de la Isla. “Dalí quería arrabalizarse y entonces convoca a los grandes matemáticos para buscar el mecanismo por el que funciona el mundo. Busca el azar”. Para él, el azar es la confusión y de ahí nace el movimiento. En el documental se informa de que cuando fue detenido por blasfemia, Franco pregunta si es español todavía y, al saber que sí, decide liberarlo. Al juicio se presentan como defensores cuatro escritores que llegarían a ser premios Nobel: Octavio Paz, Cela, Aleixandre y Samuel Beckett.

Javier Esteban explica: “Es como si Arrabal recordara en el presente todas sus voces interiores, su rebeldía ante Dios, su mirada hacia la muerte y su evolución para servir a la ciencia y a la libertad”.

Narra Fernando cómo a Picasso lo castraron en el Hospital Americano en una operación de próstata “porque los comunistas sólo creen en los Estados Unidos y no hizo caso a sus camaradas que le avisaron”. “Al castrarlo, por primera vez conoció el amor con Jacqueline”.

Como fue un niño superdotado que estudiaba en los jesuitas, se le apareció la Virgen y el escritor explica cómo iba vestida. Es más celebrado en Nueva York que en Madrid. El dios bajito morirá en el exilio y no hay manera de que done a España su legado, aquí los funcionarios y directores no saben ni quién es. “El ministro de turno -dice Javier- se ausenta para cambiar unos pañales cuando se le propone la donación”. Alejandro Jodorowsky disecciona en la película el ego del escritor pánico, patafísico, vidente, ebrio y santo. La última vez que lo vi, vino a presentar en el Teatro Español ‘Dalí versus Picasso’, un diálogo pánico, en el que el ‘Guernica’ aparece como un cuadro para una exposición de electricidad.

Terminamos la noche hablando de Camilo José Cela, que siempre me decía que Arrabal era el último genio español.

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