¿Se están volviendo locas las hojas de los árboles?

Se creía que el aumento global de temperaturas provocaría primaveras cada vez más verdes y tempranas. Un estudio indica que lo que sucede es que las hojas se están volviendo más insensibles a los cambios de temperatura porque los inviernos son cada vez menos fríos.

 
 
Las hojas se están volviendo insensibles a los cambios de temperatura

Las hojas se están volviendo insensibles a los cambios de temperatura – Foto Yann Vitasse

Durante siglos, pocas cosas fueron más precisas que la llegada de la primavera y la aparición de las primeras hojas verdes en los árboles. Los romanos ya asociaban este fenómeno con la temperatura y Plinio el Viejo llegó a considerar mucho mejor indicador del clima la aparición de las hojas que los movimientos de las constelaciones. En los últimos cincuenta años, sin embargo, los registros indicaban que el fenómeno se había vuelto irregular y que las hojas aparecían antes de tiempo como consecuencia de los aumentos de temperatura.

Han revisado los datos de 33 años de observaciones en 1245 lugares de Europa

Estas subidas del termómetro llevaron a algunos expertos a predecir que cada vez se tendremos primaveras más verdes y más adelantadas, dado que los mecanismos que ponen en marcha la salida de las hojas estaban siendo alterados. La mayoría de teorías científicas apuntaban que el calentamiento global estaba adelantando la salida de las hojas hasta 4 días por cada grado que aumentaba la temperatura. Sin embargo, los datos indican que la salida anticipada de las hojas de los árboles se ha ido frenando en los últimos años y que hay otros factores en juego.

¿Se están volviendo locas las hojas de los árboles?

En concreto, los datos arrojan un descenso del 40% en la respuesta de la salida de las hojas en todas las especies y lugares analizados. Según el modelo elaborado por los autores del estudio, la causa es en parte atribuible a la reducción del frío en los inviernos. De alguna manera, aseguran, los árboles no están recibiendo la señal de frío necesaria para activar el despliegue de las yemas de sus hojas. “Hemos observado que los árboles europeos no están haciendo brotar las hojas tan pronto como se pensaba, porque necesitan acumular un cierto número de noches frías para despertar del estado de dormición invernal”, comenta Josep Peñuelas, director de la Unidad de Ecología Global del CREAF y coautor del estudio.

Los análisis muestran que, entre 1980 y 1994, por cada grado que había incrementado la temperatura primaveral, la salida de las hojas había avanzado 4 días. En cambio, entre 1999 y 2003, este número se había retrasado hasta 2,3 días por cada grado. “Esta menor sensibilidad de los árboles al cambio climático probablemente se explica porque, durante el invierno, cada vez hace menos frío y las plantas necesitan acumular durante más tiempo el frío necesario para despertar de la dormición invernal”, comenta Peñuelas. “Si según marcan los modelos, cada vez el invierno resulta más cálido, se frenará el avance en la salida prematura de las hojas”, concluye.

Los inviernos más cálidos frenan la salida prematura de las hojas

Aun así, la menguante sensibilidad de la salida de las hojas al calentamiento progresivo preocupa a los investigadores porque reduce el potencial de los bosques de secuestrar más carbono. Estas observaciones significan también que las hojas han dejado de salir cada vez más pronto como predecían otros modelos y requieren nuevos estudios para ver los efectos a escala global, pues parece que la temperatura no es el único factor en juego. El estudio, por ejemplo, también menciona otro mecanismo de control que frena la salida prematura de las hojas: el foto-periodo.

“Las plantas están evitando que los brotes salgan antes de tiempo porque detectan las pocas horas de luz características del invierno. Gracias a este mecanismo protegen los primeros brotes de los posibles daños de las heladas”, explica el investigador del CREAF, aunque por otra parte, sugiere que “si continua disminuyendo el frío invernal, puede que los árboles caducifolios tengan problemas para controlar la salida y desarrollo de las hojas como se observa cuando se plantan frutales en países más cálidos”. “Se necesitan más investigaciones”, concluye Trevor Keenan en un artículo complementario en Nature, “y en particular para examinar otros registros a largo plazo en el mundo, en combinación con las observaciones vía satélite de la vegetación, los datos experimentales y su explicación teórica, para comprobar qué otras especies y localizaciones muestran un declive similar en la sensibilidad a la temperatura”.

Referencias: Declining global warming effects on the phenology of spring leaf unfolding (Nature) DOI 10.1038/nature15402 | Spring greening in a warming world (Nature) DOI 10.1038/nature15633 

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