La NASA encuentra pruebas de la existencia de agua salada en Marte.

Foto: Líneas de ladera recurrentes, probablemente formadas por el flujo de agua líquida. (Nasa)
Líneas de ladera recurrentes, probablemente formadas por el flujo de agua líquida. (Nasa)

La NASA ha encontrado sales hidratadas en Marte que confirman que el planeta rojo es geológicamente activo. Es la principal conclusión de un estudio publicado hoy en la revista Nature Geoscience del que se deduce la muy posible circulación de agua líquida. De confirmarse esto último, implicaría la existencia de un ciclo hidrológico que abriría las puertas a la búsqueda de vida en el presente.

Las sales hidratadas se encuentran precipitadas sobre una especie de torrenteras presentes en Marte, bautizadas como líneas de ladera recurrentes (RSL, por sus siglas en inglés) que desaparecían durante las estaciones más frías. La hipótesis más probable es que su existencia es debida al flujo estacional de agua líquida salada, algo que por fin se ha podido confirmar gracias a datos espectrométricos.

“El hallazgo implica el surgimiento de una salmuera, una solución rica en sales, que fluye hasta la superficie”, aclara a Teknautas el investigador del Instituto de Geociencias de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del equipo de ciencia del Curiosity, Jesús Martínez Frías.

Este proceso genera una escorrentía superficial “efímera” debido a las condiciones de baja presión atmosférica de Marte, pero perdurable a lo largo de las estaciones del año marciano. “Es suficiente para confirmar que existe actividad geológica actual en el planeta”, aclara Martínez. Las sales hidratadas son percloratos y cloratos: “El hecho de que los precipitados tengan agua en su propia fórmula es muy interesante porque indica que por debajo de la superficie hay agua líquida”.

 

“No se ha encontrado agua líquida”, subraya Martínez. “Han hallado el resultado de la precipitación del agua líquida actual, como resultado de la posible circulación de agua líquida”. En otras palabras, el hallazgo sería equiparable a encontrar la sal que deja el agua del mar al evaporarse: no es líquido propiamente dicho, pero indica su existencia previa.

Tampoco es la primera vez que se encuentran sales hidratadas. Martínez recuerda que en 2004 el Opportunity descubrió jarosita, también se han hallado cloruros, yesos y otras sustancias que incluyen moléculas de agua en su composición. “La novedad es cómo precipitan, pues implica que Marte está activo en la actualidad”. Estas sales no llevan millones de años en la superficie, sino que se forman continuamente por procesos actuales.

El descubrimiento ha sido posible gracias al orbitador Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA, cuyos espectrómetros dan una “perspectiva temporal de Marte”, según Martínez. Gracias a ellos es posible confirmar que las sales se están formando en la actualidad y que el planeta está activo, y que no son resultado de procesos primitivos que tuvieron lugar durante los primeros 1.000 millones de años de vida de Marte.

Líneas de ladera recurrentes. (Nasa)
Líneas de ladera recurrentes. (Nasa)

¿Vida subterránea?

De existir un ciclo hidrológico en Marte, este “no sería tan importante” como el de la Tierra, pero sí sería fundamental para la búsqueda de vida. Martínez explica que, para encontrar vida, debe buscarse a poca profundidad bajo la superficie. “No hace falta que sea muy profundo porque nosotros ya indicamos que con sólo un milímetro o menos de basalto es suficiente para hacer de escudo a la radiación ultravioleta”. Esto quiere decir que una hipotética colonia bacteriana que viviera bajo una superficie de pocos milímetros ya estaría protegida de las hostiles condiciones exteriores.

¿Cuál es el siguiente paso en las investigaciones marcianas? Martínez lo compara con un puzle al que se le van colocando piezas para conocer la historia antigua de Marte a partir de sus rocas. “El próximo paso será centrarnos en las zonas más favorables para la posible existencia de vida”. Por supuesto, que existan zonas propicias para la aparición de vida no implica que esta deba necesariamente exisitir.

La confirmación de que Marte es un planeta geológicamente vivo sí abre una pequeña puerta a la existencia de organismos que pueda sobrevivir en las condiciones actuales, y no restos de organismos primigenios. “Quizá no hayan tenido tiempo de evolucionar hasta una forma muy compleja, sí habrá tenido de emerger si esas condiciones se han mantenido durante 1.000 millones de años”, comenta Martínez. Falta por encontrar la siguiente pieza del puzle, pero ya sabemos dónde buscarla.

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