Granadas en Marte

Granadas en Marte
ULISES

En pleno coloquio de los perros de mi barrio, miro cómo los sépalos de las flores coronan las granadas, que van adquiriendo un color púrpura, y me entero por el ‘doodle’ de Google, con un vaso en la mano, de que puede haber agua en Marte. El planeta rojo podría ser habitable, sus paisajes son muy parecidos a los de la Tierra y, si hay posibilidad de vida en cercanías, ¿por qué no va a haber en millones de galaxias con millones de soles, planetas y satélites?

Mirando a la granada -un seno cuyo pezón se hizo estrella según Federico- y escuchando los perros alborotados, pienso que aunque estemos hechos de protones y neutrones, aunque acabemos siendo polvo muerto en el espacio, quizá no estemos solos. Quizá somos indígenas, gente de la Edad de Piedra para otras civilizaciones que desconocemos. Nos apagaremos como velas, nadie es más que nadie, incluso compararon a Miguel Ángel con un mosquito que posa sus largas patas en la superficie del agua. Pero esto no es tan simple como lo explica el Génesis ni tan claro como lo relatan los científicos.

Mi primo Joaquín fue franciscano descalzo, cree mucho en Dios y me dice que no me olvide de que por San Miguel se cambiaban en nuestra tierra los gañones y los pastores y, añade, que lo de Marte prueba que el universo funciona como un reloj y para eso hace falta un relojero. Es verdad, tienen sentido las analogías del relojero, el gran diseñador y la de que el universo opera como la NASA, con números.

Frente a lo que se piensa, Voltaire no fue ateo, sino agnóstico, deísta, monárquico y rico. Los clérigos, a los que tanto atacó, cuentan que murió pidiendo confesar; lo mismo han dicho de Azaña, de Tierno Galván y Dolores Ibárruri. Lo de Dolores me lo ha confirmado Ramón Tamames -“la confesó el padre Llanos”- y ya lo había contado Pedro Miguel Lamet; parece que en sus últimos momentos entonaba el ‘Cantemos al amor de los amores’.

A excepción de los primates nacionalistas que, como ahora vemos en Cataluña, quieren apoderarse de un lugar para poder mear ellos solos, mucha gente mira al universo, le gusta mear en cualquier árbol y se pregunta quién coño organizó el caos. Recordemos, a pesar de las extremaunciones, que los monoteísmos de la Edad Oscura borraron los descubrimientos de los astrónomos antiguos, que ya habían detectado posibilidad de vida en Marte. Camille Flammarion vivió obsesionado por el planeta vecino y fue seminarista antes que astrónomo, despreció la metafísica y descubrió que la ciencia es la verdadera teología. “Los hombres -escribió- han tenido la vanidad de pretender que toda la creación se hizo para su disfrute, cuando en realidad toda la creación ni sospecha de su existencia”. Estamos aquí porque la Tierra no se congeló del todo. Creían que del cielo bajaban los ángeles y que los dioses habitaban en las nubes y, en realidad, la Tierra es la única que tiene vida porque funcionó mal la nevera de las glaciaciones. ¿Sólo en el planeta azul? ¿Hubo o habrá granadas como senos en otras estrellas?

http://www.elmundo.es/opinion

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