EL ESPLENDOR EN RUINAS O POR QUÉ MIRAR EL DESASTRE SIN QUERERLO REPARAR

La serie Buona Fortuna, de Jorge Mañes Rubio, muestra una perspectiva imprescindible y hermosa de lo que queda después de un desastre natural.

El artista español Jorge Mañes Rubio viajó al sur de Italia para documentar las ruinas de varias iglesias que fueron parcialmente destruidas y abandonadas tras el terremoto de Irpinia en 1980.
Nadie había mostrado mucho interés en esas ruinas, porque quizá el esplendor en estado de decadencia sea una de las cosas más difíciles de digerir. Lo primero que uno siente es una gran sensación de vacío. 
Buona Fortuna (“buena suerte”), como irónicamente tituló la serie, muestra lo que quedó de pie sobre las montañas del Parco Nazionale del Cilento, que fue olvidado hace más de 30 años. Rubio convirtió su viaje por los escombros en una perspectiva necesaria, la más difícil de todas: poder mirar la catástrofe a los ojos sin querer impulsivamente repararla.ruinas4

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Los sitios sagrados destruidos son casi inasimilables, tal vez por ello los habitantes del Parco Nazionale huyeron de allí sin querer mirar atrás. Buona Fortunarescata aquello que nadie quiso volver a mirar, pero lo admirable es, precisamente, que lo hace sin querer cambiar su realidad de desastre. Y esa es su belleza. Vemos los hundimientos y desplomes que generó el terremoto, las inclinaciones de los altares hacia un lado, las columnas que no sostienen nada pero siguen de pie, sugiriendo algo perdido. Y hay algo “natural” en todo ello, al menos más natural que una catedral intacta y esplendorosa; la destrucción de la naturaleza es muy distinta a la del hombre. Las grietas y los partimientos son algunas de las formas del planeta.

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Mañes Rubio recalca que su intención no es reconstruir ni restaurar estos sitios. Con su serie no busca la condescendencia del gobierno o de intereses privados para devolver el pasado al presente, sino una reconexión con el pasado que fue destruido de tajo y petrificado allí. Buona Fortuna es una oportunidad para volver a imaginar la identidad de estas montañas. Y es justo el conflicto entre la decadencia y la belleza lo que hace a estos lugares verdaderas obras de arte.

Después de haber expuesto sus fotografías en la Initial Gallery, en Vancouver, el pasado abril, Rubio está planeando la segunda parte del proyecto en colaboración con artesanos locales. Realizarán una serie de piezas e instalaciones para reemplazar los objetos e íconos robados con nuevos símbolos ficcionales. Después de 35 años, una de las iglesias, con toda la gracia de sus ruinas, abrirá otra vez sus puertas.

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