Prometeo

Prometeo

 

 

“Periódicamente se renueva en la historia de la humanidad el mito de Prometeo, aquel que robó la chispa de energía a los dioses y fue luego encadenado por ellos a una roca, frente al mar de sonrisa innumerable.
Acaso, modernamente, el Prometeo más representativo, encadenado como el antiguo bajo ese signo dual de autopoderío y castigo sea ese hombre alto, de aire grave, casi solemne, que aparece en los cuadros de Ostermann y Serow: su vestido negro casi se funde con la penumbra del cuarto, en el que se vislumbran, pálidamente, retortas y matraces; pero sus ojos poseen el brillo de los elegidos. No es un rostro simpático el suyo, desde luego. La simpatía es un don algo casero, a ras de tierra; y esos hombres tienen los ojos suspendidos en muy altas colinas”.

Antonio Rabinad (Biografía de Alfred Nobel).

Mercedes Palmer

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