Semana

leon_de_aranoa  Se conocieron un lunes de tiernas y calladas esperanzas. Se enamoraron un martes, coincidiendo con la celebración de un congreso de cardiología en la ciudad. Se casaron un miércoles de secretas complicidades, de síes pero noes, de arroz y nubes altas. Un jueves de cosecha concibieron a sus hijos, que nacieron de su amor y de sus manos. Llegaron puntuales, un viernes de invierno, con una esperanza debajo del brazo y una pregunta en el paladar. Lloraron juntos, un sábado adulto de cucharillas, de reproches mudos y cristales rotos. Sucedió de madrugada, con la dulce amargura de la vida que se escapa. Se separaron al fin un domingo no festivo, con el paso inseguro del que sigue los consejos de los mapas antiguos.
Compartieron una vida, tan intensa que hoy parece una semana.
Desde entonces caminan ficciones paralelas, se recuerdan con dolor bisiesto, mienten cada mañana ante el espejo y se saludan con afecto, pero duermen en silencio.

Fernando León de Aranoa

http://www.uncuentoaldia.es/

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