Las mujeres se enamoran

Las mujeres se enamoran

ULISES

RAÚL DEL POZO

«La Biblia enseñó -escribe Helen H. Gardner- que un padre puede vender a su hija como esclava, puede sacrificar su pureza, puede matarla, y aún así seguir siendo un buen padre, próximo a Dios». La misoginia de los predicadores la llevamos en los genes y sólo la revolución cultural que las mujeres han encendido nos ha reeducado. Luterollegó a decir que si las mujeres mueren en el parto, para eso están. Escritores como Shakespeare describieron a la mujer como un pozo sulfúrico y, en España, con alguna excepción -la del gran follador delArcipreste de Hita-, la han pintado como la serpiente del confundimiento, la bestia que nunca se sacia. Preferían la mujer tonta a la bachillera.

Ahora se están apoderando del mundo. Ya mandan en Brasil y en Alemania, en Barcelona y Madrid, y van a mandar en los Estados Unidos. Algunos zoquetes aún les niegan capacidad para filosofar y analizan su capacidad de amar como un hándicap. Sir Tim Hunt, Premio Nobel de Medicina, dijo en una conferencia: «Pueden pasar tres cosas cuando ellas están en un laboratorio: te enamoras de ellas, se enamoran de ti, lloran cuando las criticas». Las mujeres se enamoran, el último descubrimiento de este borrico neurocientífico que se ha visto obligado a dimitir en su puesto de profesor.

Hasta el marxismo y el sufragismo llegaron a explicar que la mujer era el negro del hombre. Ahora, el hombre es el que está a punto de ser el tercer mundo de la mujer. La emancipación ha sido posible con un arma secreta: el libro. Uno de cada tres españoles no lee nunca y las que más leen son ellas. Lo confirmé en un viaje a Cuenca donde, en un taller de lectura, las mujeres me dieron un premio que convirtieron, casi sin un euro, en una comedia musical: un acordeonista, testimonios de mis compañeros de la escuela y de la caza furtiva, vídeos de Susanna Griso, cartas de Carmen Posadas, escenificación de capítulos de alguna de mis novelas, discursos, lectores en braille, canciones… Ese club de lectoras ya es una secta heterodoxa, aunque no hay sectas ni en Geometría ni en una biblioteca como la de Fermín Caballero. Llevan 23 años reuniéndose en torno a un libro.

María Lara, la directora, junto a Begoña Marlasca, responsable de la biblioteca, dirigen la asociación con tres talleres a la semana y un libro al mes. Aman los libros como si fueran amantes y viven grandes aventuras sin salir de una biblioteca. Lo dice Borges: «Yo soy menos un autor que un lector y ahora, un lector de páginas que mis ojos ya no ven. Alguna vez pensé que mi destino de mero lector era pobre; ahora, a los 70 años, he dado en sospechar que haber leído y releídoLa balada de Maldon es quizá una experiencia no menos vívida y valiosa que la de haber batallado en Maldon». Decía un poeta inglés que las españolas se volvían viejas, tenían aspecto de brujas, santeras o celestinas. Ahora, las del club de lectura de Cuenca son la vanguardia, la absoluta modernidad.

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