Ensalada de mango y gambas

Por: Mikel López Iturriaga 

Ensalada de mango y gambas

Fotos tan buenas que yo nunca las podría hacer. / AINHOA GOMÀ

 

¿Recordáis aquel anuncio de Navidul de la tómbola del jamón serrano, en la que te podía salir bueno o salado? Pues algo parecido ocurre con los mangos: cuando los compras, nunca sabes si estás adquiriendo una jugosa delicia, un mondongo insípido con más fibras que un espárrago crudo o una bola de pasta dulzona semifermentada. Teniendo en cuenta el nada módico precio de esta fruta en España, semejante incertidumbre podría echarte para atrás a la hora de comprarla, pero cuando tienes la fortuna de dar con buenos ejemplares, la satisfacción te empuja a jugártela de nuevo en la ruleta.

Como casi siempre, yo me suelo guiar por el olor y la firmeza: si pasa por mi nariz sin dejar rastro o detecto dureza o blandura extremas, huyo. Pero en general soy optimista: el nivel de los mangos que me he comido ha mejorado notablemente en los últimos años (y no saquemos la frase de contexto).

La receta de hoy, que reúne cierta ascendencia peruana con un claro tropicalismo sandunguero, se inspira en la técnica y los aderezos del cebiche, pero yo diría que está más cerca de la ensalada que de otra cosa. Por mucho que algunos empiecen a gruñir en cuanto les sacan fruta en un plato salado, a mí me parece un entrante espectacular: fresco, alegre, sano y con una ligereza muy apropiada para el calorón. El único problemilla es que necesitarás unas colas de gambas (o langostinos) frescas; en caso de que tu situación económica te obligue a tirar de congeladas, te aconsejo que las cuezas antes porque si no el saborcillo a conservante deslucirá el plato.

Dificultad

La de pelar un mango.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 2 mangos bien maduritos
  • 250 g de colas peladas de gambas o langostinos
  • 100 ml de zumo de lima
  • 1/2 cebolla roja
  • 1 guindilla roja
  • Cilantro
  • Sal

Preparación

1. Cortar la cebolla en juliana y ponerla en agua con hielo un mínimo de 15 minutos, para que pierda potencia de sabor y esté más crujiente.

2. Si usamos colas congeladas de gambas o langostinos, cocerlas un minuto en agua hirviendo (lo justo para que se descongelen y se pongan blancas) y pasarlas enseguida a un bol con agua con hielo. Escurrir y poner sobre un plato cubierto con papel de cocina.

3. Pelar el mango y cortarlo en dados gruesos. Añadirle el zumo de lima y la guindilla picada y despepitada. Salar y remover.

4. Justo antes de comer, añadir las colas y la cebolla, remover y dejar reposar un minuto. Servir inmediatamente con un poco de cilantro troceado por encima.

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