Entre fogones

Microrrelato, Trinidad Grande Pardo, Entre fogones

Con esa cara que anuncia la peor de las noticias llega él y, apoyando el cuerpo cansado en el quicio de la puerta y los ojos mojados en el suelo de la cocina, me lo dice con la voz ya casi en la calle. Después no sé cómo definir su rostro, pero creo que nunca antes deseó tanto ser pájaro para escapar volando por la ventana abierta junto al humo que sale de la olla. Se queda callado, sin mirarme, quizás por eso le coge por sorpresa mi risa alegre. Río feliz y aliviada, me esperaba lo peor. Lo que ha venido a decirme ahora, al cabo de la vida, es que no me quiere.

–Amor mío, y qué importa eso, si durante la vida entera ya nos quise yo por los dos; vete tranquilo a preparar la maleta y, si aún te queda tiempo, comamos juntos, la comida está lista.

Trinidad Grande Pardo

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