Moje murciano

Por: Mikel López Iturriaga

Moje murciano

Mojete calor. / EL COMIDISTA

 

Los murcianos que lean esta entrada pensarán, con razón, que no tengo perdón de Dior ni de la Virgen de la Fuensanta, pero este verano descubrí el moje… en Menorca. Lo siento, ya sé que es como probar el marmitako en Jaén, y que no hay excusas para no haber conocido esta maravilla, a mitad de camino entre la ensalada y la sopa fría, hasta ahora. Sin embargo, debo decir en mi descargo que se trataba de una versión muy auténtica, hecha por una cocinera murciana (o de ascendencia murciana, no lo recuerdo bien), que me fascinó por su sencillez, humildad y efectividad.

El lugar donde lo tomé tampoco era, que digamos, de lo más típico: el restaurante del Club de Tenis Coves Noves. La historia de qué pintaba yo allí, no siendo ni Rafa Nadal ni nada que se le parezca, es larga y no viene a cuento. Lo importante es que me sorprendió el nivel de la cocina y, sobre todo, el amor por los detalles que demuestra Javier, el encargado del local, y su familia. Pan de masa madre hecho por ellos. Maravillosos embutidos locales. Pescado fresco de la isla (y también congelado, pero avisándote de ello antes). Y un menú del día por 10 euros dignísimo, con una relación calidad-precio difícil de encontrar en una zona tan turística.

Dentro de dicho menú estaba el moje, también llamado mojete, elaborado por la mujer de Javier. Con el calorón que hizo esos días al mediodía, toparme con esa refrescante mezcla de tomate, atún, huevo duro, aceitunas negras fue como encontrar un tanque de gazpacho frío tras cruzar el desierto. Lo que más me sorprendió del plato es el partido que le saca a un ingrediente como el tomate en conserva sin aplicarle calor, lo que supone una doble ventaja: se prepara en un santiamén y en cualquier época del año, aunque el tomate no esté en temporada.

Tras tomarme dos o tres cancarros de moje, le pedí la receta a Javier. Muy amablemente, me pasó una escuetísima nota de preparación y una lista de ingredientes sin cantidades. “Mi mujer lo hace todo a ojo”, confesó. Así son las madres cocineras, y así debemos aceptarlas. Las medidas que veis a continuación las he establecido según mi criterio tras un par de pruebas en casa; también he añadido pasos de mi cosecha para rebajar los posibles efectos en el estómago de ajo y cebolla. Recomiendo, por último, tomarse el curro de deshuesar las aceitunas: son mucho más sabrosas que las que se venden ya sin hueso.

Dificultad

Hay que abrir latas.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 800 g de tomate en conserva de buena calidad
  • 200 g de atún en aceite
  • 2 huevos cocidos
  • 80 g de aceitunas negras
  • 1/2 cebolla tierna
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre
  • Sal

Preparación

1. Picar la cebolleta y ponerla en un bol pequeño con agua y un buen chorro de vinagre para que pierda fuerza y no repita. Dejarla unos 20 minutos.

2. Cortar el ajo en dos y frotar con él el bol donde vayamos a preparar el moje (otra opción es añadirlo picado al final).

3. Escurrir los tomates en conserva y e ir desmigándolos con las manos sobre el bol. Conviene no pasarse y no hacer puré: se deben notar los trozos. Incorporar la cebolla, salar y remover.

4. Deshuesar las aceitunas y trocearlas en grueso. Sumarlas al tomate junto el atún bien escurrido y desmigado, y mezclar.

5. Aliñar con unas seis cucharadas de aceite y mezclar con suavidad. Meter en la nevera y dejar reposar un mínimo de un par de horas.

6. Corregir de sal y servir con los huevos cocidos picados por encima.

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