La otra epidemia en África que nadie esperaba

El aterrizaje de los restaurantes de comida rápida ha cambiado los hábitos de consumo de muchos africanos. La inseguridad en las calles ha provocado que se expanda  velozmente la cultura a través del centro comercial. Los niños ya no juegan en las avenidas y cuando salen, lo hacen a estos macrocentros que están llenos de cadenas de ‘fast food’. El efecto está siendo tremendo y los datos no dejan lugar a dudas.

Hay que olvidarse de que la obesidad solo es un problema del mundo desarrollado porque esa verdad a medias ya ha dejado de tener vigencia. Por ejemplo en Sudáfrica, un informe reciente apuntaba a que el país se ha convertido en la tercera nación más gorda del mundo. Otro caso es el de Botswana en el que una investigación de The Lancet aseguraba que más de la mitad de las mujeres son obesas. Nigeria y Egipto son otros dos lugares en los que cada día aumenta este problema.

Echando la vista atrás se comprueba el efecto que ha tenido a lo largo de los años. Hace tres décadas las personas con sobrepeso en los países en desarrollo alcanzaban los 250 millones, en la actualidad ya estamos en 1.000 millones en una tendencia imparable al alza.

Una mujer con sobrepeso se fija en un cartel en Johannesburgo. (AP)

Una mujer con sobrepeso se fija en un cartel en Johannesburgo. (AP)Sin duda es Sudáfrica el país que se lleva la palma. La apertura de tres decenas de McDonalds y la llegada de Burger King el pasado año han hecho un flaco favor a una población en la que 2/3 del total sufren de obesidad, llegando a un increíble 70% en mujeres que muestran niveles poco recomendables para la salud de grasa corporal.

 

La alerta ya está lanzada, pero es un círculo vicioso del que es muy difícil salir. Se trata de países con pocos recursos (especialmente si los comparamos con Occidente) y estas cadenas rápidas ofrecen alimentación a precios muy bajos. El problema es que las condiciones sanitarias en estas naciones son malas, por lo que luchar de una manera efectiva contra la obesidad es prácticamente una quimera.

Y es que la gente come con regularidad, pero insano por lo que tienen carencias de nutrientes y vitaminas, que dan lugar a problemas de salud a largo plazo.

“Hace 30 años, la gente negra de Sudáfrica comía productos del campo, que eran mucho más saludables y caminaba grandes distancias. Ahora la vida ha cambiado y la gente no quiere andar”, advierte el ministro de Salud sudafricano.

El problema ya está encima de la mesa y es más que evidente, pero una vez más la forma de solucionarlo es bastante compleja. De lo que no cabe duda es que África sufre también algunas de las dificultades del Primer Mundo, pero no tiene ningún tipo de recurso para combatirlas. Mientras tanto, el sobrepeso sigue avanzando y se muestra imparable en el continente.

Fuente: The Guardian

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