Epilepsia y religión

Epilepsia y religión

La epilepsia ha sido considerada desde hace muchos años como una enfermedad misteriosa, como una posesión divina o demoniaca. Existen muchos tabúes relacionados con los enfermos que convulsionan. En los pacientes convulsivos generalmente existen detonadores de las convulsiones que pueden ser el ruido, luces intensas, olores, etc.  Existe un síndrome epiléptico raro conocido como: Gastaut-Geschwind. En estos pacientes las convulsiones pueden presentarse cuando se les muestra objetos o símbolos religiosos, el hablar de religión los hace convulsionar; estos pacientes tienen conversiones religiosas súbitas;  la personalidad de estos enfermos suele ser mística, son muy moralistas y muy religiosos, se interesan por los temas filosóficos, con una sexualidad pobre. Lo que sienten estos enfermos al convulsionar es muy similar a las experiencias religiosas, es decir se “unen con Dios” y sienten que son transportados al cielo.  Sin embargo uno de los fenómenos cerebrales más extraños es el fenómeno del aura: Esto es las sensaciones que tienen los pacientes antes de convulsionar. Una de las descripciones mas atinadas sobre el fenómeno del aura, la hizo el célebre escritor Fedor Dostoevsky y lo hizo a través de sus personajes novelados como el príncipe Myshkin protagonista de la novela El Idiota; ahí Dostoevsky describe de manera autobiográfica  las convulsiones sin tratamiento; en aquellos años aun no se conocían los medicamentos y las convulsiones eran tratadas con sangrías y opio. Las convulsiones que sufría Dostoevsky  eran del Gran Mal, es decir, todo su cuerpo se estremecía. Pero lo más descriptivo fue lo que sentía el escritor: “Siento que el cielo ha descendido a la tierra y me envuelve”, las personas sanas nunca podrán experimentar el sentimiento de felicidad que tengo antes de cada ataque- decía Dostoevsky-. Hoy sabemos que seguramente el escritor padecía de convulsiones de lóbulo temporal. Por eso los personajes de Dostoevsky son ilustrativos para la medicina, porque quizá es uno de los testimonios más certeros de lo que les pasa a algunos epilépticos antes de cada ataque. Epilepsia significa en griego “Ser cogido por dios”. Para Dostoevsky la etapa previa a la convulsión era “algo único, casi divino, sentimiento tan dulce que podría dar mi vida entera por unos segundos de tal experiencia”. Si tal experiencia es tan gratificante, eso puede explicar el por qué algunos epilépticos suspenden el tratamiento actual contra sus convulsiones. 

OSCAR HERNÁNDEZ

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