193 AÑOS DE LIBERTAD

193 AÑOS DE LIBERTAD

Juan Miguel Zunzunegui

En casi cualquier país del mundo que en su momento se haya independizado, celebran y hasta veneran a su libertador. Simón Bolívar tiene el estatus de héroe griego en Sudamérica y los padres de la patria en Estados Unidos tienen altares de corte helenístico en toda la ciudad de Washington…, en México fusilamos al libertador, lo convertimos en malo de la historia, lo enviamos al Tártaro de nuestra historia, y lo fusilamos desde entonces cada año, cada 27 de septiembre, día en que se conmemora (o debería) su entrada triunfal en la ciudad de México ´para recibir el poder por parte de Juan de O´Donojú, último gobernante de Nueva España.

Fusilamos nuevamente a Agustín de Iturbide, el libertador de México, cada año que ignoramos el día de la verdadera independencia. Detrás de esto se esconde uno de los más grandes mitos de la independencia, ese que dice que los mexicanos tuvimos una sola guerra de independencia que duró once años. Más de una década en que los mexicanos luchamos unidos para liberarnos del yugo español…, pero no hay nada más falso que eso.

Entre 1808 y 1824, un lapso de 16 años, diversos criollos novohispanos lucharon diversas guerras, guiadas por personajes totalmente distintos y distantes, con objetivos radicalmente opuestos unos de otros, algunos en busca de autonomía, otros tantos en nombre de Fernando VII bajo una monarquía constitucional, y algunos pensando en una total independencia.

Nunca, bajo ninguna circunstancia pelearon la misma guerra personas como Francisco Primo de Verdad y Miguel Hidalgo, quienes nunca se conocieron; ni Hidalgo con Morelos, que se vieron una vez en su vida y lucharon en territorios distintos por ideales diferentes. Morelos fue prácticamente enemigo de Ignacio López Rayón, quien en su momento dejó de pelear contra el gobierno virreinal para luchar contra otros insurgentes como Nicolás Bravo o Guadalupe Victoria.

Y todos los anteriores fueron enemigos de Agustín de Iturbide, otro criollo como ellos, que simpatizaba con la causa de la independencia, pero no con el caos, la guerra y la destrucción que aquellos insurgentes usaban como método. Es por ello que Iturbide no aceptó la invitación de Hidalgo para sumarse a su turba iracunda, y por lo que luchó contra él y contra Morelos, victorioso en ambos casos.

Desde 1816, ya muerto Morelos, Iturbide comenzó a elaborar su Plan de Paz y Libertad y a esperar la ocasión para poder llevarlo a cabo…, esa ocasión se dio hasta 1820, cuando una revolución liberal obligó al rey de España, Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz, y dirigir sus esfuerzos a contener a los rebeldes españoles, para lo cual desatendió los virreinatos.

Junto con miembros de Iglesia y la aristocracia novohispana, Iturbide comenzó su movimiento de independencia, que tenía como uno de sus principales objetivos la unión de todos para acabar con la guerra y lograr una independencia pacífica. Fue así, a través de la diplomacia y la negociación, como Iturbide convenció a diversas autoridades civiles, políticas, religiosas y militares de sumarse a la causa de la libertad…, hasta negociarla finalmente con Juan de O´Donojú, último gobernante novohispano.

Así, el 27 de septiembre de 1821, Agustín de Iturbide entró triunfante en la ciudad de México al mando de 16 mil soldados que fueron recibidos por una multitud que lo aclamaba como libertador. Ese día fue de fiesta, repicaron las campanas, silbaron los petardos, aplaudió, cantó y bailó la gente mientras los libertadores escucharon misa. Al día siguiente, el 28 de septiembre, Iturbide y otros miembros de la aristocracia firmaron el Acta de Independencia del país, bajo el formato de un Imperio…, por eso, a pesar de tener ya l ansiada libertad, la guerra continuó hasta que los de ideas republicanas derrocaron a Iturbide en 1823 y formaron la república en 1824.

Iturbide no comenzó el saqueó de Hidalgo, no se sumó a las filas de Morelos ni creó la República Federal, obra de Guadalupe Victoria y Antonio López de Santa Anna…, pero fue, simplemente, el libertador de la patria, el hombre que le puso nombre a nuestro país y hasta nos diseñó la bandera un 24 de febrero.

Dato interesante, Hidalgo comenzó una masacre con saqueo, y es de los buenos; Iturbide logró la libertad a través de la negociación, y es de los malos. Eso habla mucho de los mexicanos, que hasta el siglo XXI, parecen preferir la vía de la violencia, de los golpes, del radicalismo, que nada soluciona, tal y como hizo Hidalgo; en lugar de la negociación entre las partes en conflicto, justo lo que hizo el libertador.

Hasta el 26 de septiembre de 1821 este país se llamaba Nueva España y no era independiente, desde el día 27 de ese año se llama México, era libre, y todo el pueblo le debía esa libertad a una sola persona a la que no dejaban de aclamar: Agustín de Iturbide. La independencia se obtuvo ese día y no otro, y el libertador fue aquel hombre y nadie más. Así pues, cada 27 de septiembre se cumple un año más de tener patria y libertad, y este 2014 celebramos el aniversario 193 de la independencia. Puede no gustarle a los historiadores de quincena…, pero esos son los HECHOS.

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