¿Por qué la prensa internacional cuestiona el salario mínimo en México?

images

En las últimas semanas el salario mínimo en México ha sido intensamente debatido (y criticado). Economistas como Agustín Carstens advierten que aumentar  el salario base sin un crecimiento de la economía derivaría en un caos, pues se dispararían las tasas de inflación. Pero al parecer, el tema vuelve a poner en la mesa la injusticia que las variables macroeconómicas defienden en aras de mantener la estabilidad, un fin indiscutiblemente necesario, pero quizá se necesitan nuevas estrategias para mantener esa balanza sin que los más castigados sean los más pobres.

Haciendo una fotografía, la economía mexicana apenas ha crecido desde hace 30 años (2.8% anual, según el INEGI). Antes de esto, México creció 6.56% anualmente entre 1930 y 1970, en el periodo conocido como “el milagro económico”, que antecedió a las reformas neoliberales. Sobre los salarios, según datos del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien de hecho inició la discusión sobre el tema, desde los ochenta el salario mínimo ha perdido 70% de su nivel adquisitivo. En pocas palabras, la economía se ha mantenido prácticamente estancada, y el valor del salario ha bajado a niveles inusitados. Hoy el salario mínimo es de 67.29 pesos (alrededor de 5 dólares).

La gran victoria de las políticas económicas inyectadas desde los años ochenta es la estabilidad macroeconómica que ha mantenido al país alejado de las crisis pero, ¿en realidad funciona un sistema que mantiene al país estable pero sumido en un  gran estancamiento económico que pareciera inacabable?, ¿es válida dicha estabilidad a costa de castigar aún más a la población económicamente menos favorecida?, ¿nuestra estabilidad económica es real o depende de la salud económica de Estados Unidos?

Al menos dos grandes medios internacionales han retomado la discusión sobre el salario mínimo en México: El País y The Economist. En un interesante análisis, el segundo incluso califica al salario mínimo en México como indefendiblemente mezquino. El artículo cuestiona que el salario mínimo ha sido el principal castigado para mantener los niveles de inflación. Según la publicación, los tomadores  de decisiones han hecho lo anterior de forma desmedida, cargando al sector más pobre el peso de la balanza.

Según los neoliberales ortodoxos, aumentar el salario mínimo sería contraproducente porque generaría desempleo al no poder las empresas costear el cambio, y también aumentaría la inflación pues, al haber más ingresos, los productos subirían sus precios por el aumento de la demanda. Pero hay otras teorías, como la keynesiana, que argumentan exactamente lo contrario: subir los salarios dinamiza la economía y, de hecho, es una inyección necesaria de vez en cuando, pero los intereses de por medio son altos.

La crítica internacional apunta a que durante décadas se ha asfixiado a la misma población en México. Quizá es tiempo de cambiar algunos criterios de estabilidad macroeconómica e imaginar ajustes que no recaigan en los mismos de siempre.

Fuente: 

Pijamasurf – Noticias e Información alternativa

Deja un comentario