Simone de Beauvoir. “No se nace mujer, se llega a serlo”

Simone de Beauvoir. “No se nace mujer, se llega a serlo”

«Si somos iguales, seremos más libres», Simone de Beauvoir

Hoy, y atendiendo a los tiempos que corren, queremos celebrar el 106 aniversario de una de las mujeres más relevantes del siglo XX, Simone de Beauvoir, autora de la emblemática obra  El segundo sexo, considerada como un elemento clave para la historia feminismo. Simone de Beauvoir destacó como una de las más ilustres pensadoras y novelistas francesas, además, de ser una de las figuras más importantes en la reivindicación de los derechos de la mujer.

Nació el 9 de enero de 1908 en el seno de una familia burguesa y de fuerte educación católica cerca del boulevard de Montparnasse en París, Francia. Aunque se desvinculó de la herencia educativa familiar, Beauvoir estudió en la Sorbona, donde conoció en 1929 al también filósofo Jean-Paul Sartre, quien se convirtió en su compañero durante el resto de su vida. Al igual que numerosos artistas o intelectuales inconformistas de su época, ambos intentaron reinventar la pareja, el amor y la sexualidad, eludiendo roles tan estereotipados como la familia y el matrimonio. Punto que también queda impregnado en su obra. Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue  La invitada (1943), novela en la que describe su relación con Sartre, a la que siguió La sangre de los otros (1944), que versa de la libertad y del compromiso y, el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). Fundó la revista Tiempos Modernos, todo un referente político y cultural del momento,  junto a Sartre y  Camus, entre otros, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945. Posteriormente, publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948). En muchas de sus obras, Beauvoir relató de su propia existencia, como sus sentimientos, sus ideales, sus amores, Sartre, sus luchas, su constancia, sus cuestionamientos. Asimismo, Beauvoir participó intensamente en los debates ideológicos de la época, atacó con dureza a la derecha francesa, y asumió el papel de intelectual comprometida.

Sin embargo, en 1949 publicó uno de sus grandes referentes para el siglo XX, El segundo sexo, que con un discurso subversivo analiza a fondo la condición femenina. La obra vio la luz tras una reflexión propuesta por su compañero Jean-Paul Sartre, sobre lo que había significado para ella el ser mujer. A través de este ensayo elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina, en una sociedad que seguía siendo fuertemente patriarcal. Analizó la situación de género desde la visión de la biología, el psicoanálisis y el marxismo, destruyó los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. La teoría principal que sostiene Beauvoir parte de la idea de los roles sociales, a través de los cuales la mujer es construida como un producto cultural inmersa en una sociedad patriarcal que espera de ella que realice los papeles de madre, esposa, hija o hermana. La sociedad, por tanto, construye la identidad femenina al margen de la voluntad de la mujer, la cual, queda relegada a una posición de ciudadano de segunda. Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios.  De ahí, su célebre frase “No se nace mujer, se llega a serlo”. La obra de Beauvoir es perfecta para estos días donde la figura de la mujer, y su derecho para decidir sobre su propio cuerpo, están siendo vulnerados, e incluso, vilipendiados con el anteproyecto de ley del aborto que quiere sacar adelante Gallardón. Gracias a este anteproyecto de ley, que esperemos que no vea la luz, la mujer volvería a quedar relegada a un segundo plano. De ahí, nuestro humilde homenaje a una de las mujeres más importantes de nuestra historia y que es clave en la historia del feminismo.

Por otro lado, Beauvoir nunca militó en ninguna agrupación feminista hasta los años setenta, sin embargo, sí se declaraba feminista. Gracias a su obra contribuyó a redefinir el feminismo de la segunda mitad del siglo XX. Fue en estos años cuando fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista, y preparó un número especial de Tiempos Modernos destinado a la discusión del tema. En 1954 publicó Los mandarines, con la que ganó el Premio Goncourt, y en la que trata las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social. Beauvoir, una luchadora incansable, defendió los derechos humanos hasta su muerte el 14 de abril de 1986.

Entre otras de sus obras destacamos Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981).

Por A. Carceller

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