Receta invitada: Pasta con tomate, ajo y anchoas

Por: Mònica Escudero 

Pasta-ok
Un poco de pasta basta, GIOOOOOR. / EL COMIDISTA

Para empezar, pido un fuerte aplauso para Guillermo J. Núñez, el primer valiente que se atrevió a mandar una receta por mail después de la petición popular que hizo Mikel en el post que lo cambió (casi) todo hace un par de semanas. Lo que nos conquistó no fue solo su arrojo, sino también el hecho de que afirmara que la preparación en cuestión es perfecta para paliar resacas (que nosotros no usamos de eso, pero somos muy solidarios, y más cuando se acerca el Primavera Sound). Recordad que vosotros también podéis mandar vuestras recetas a recetascomidista(arroba)gmail.com, y nosotros las prepararemos, fotografiaremos y publicaremos para que podáis presumir de talento cocinillas delante de vuestros amigos (y todavía más, de vuestros enemigos).

Aunque respeté bastante la receta original, no pude evitar añadir algunas innovaciones. La primera, reducir un poco la cantidad de laurel que se usaba para hervir la pasta: las tres hojas que sugería Guillermo tenían pinta de ser un poco demasiado, así que lo dejé en una. La segunda, cambiar los tomates rojos por unos amarillos muy bonitos que ofrecía el día en que la perpetré hice mi proveedor habitual de vegetales. La tercera y última, añadir un poco de albahaca fresca, que ya se sabe que nunca le va mal a nada que lleve pasta.

Y poco más que añadir: teniendo en cuenta que las anchoas van a acabar convertidas en una pastuflis que sobre todo aportará un punto umami a la receta –que me recuerda un poco a un plato típico amalfitano que se prepara con una esencia de anchoa llamada colatura– no hace falta llevarse las mejores de la tienda, aunque si son en aceite de oliva se podrá añadir parte del mismo a la salsa. Dicho esto, bienvenidos a Italia por la puerta grande y sin mucha producción.

Dificultad: Dice el autor que Belén Esteban podría hacerlo. Ahí lo dejo.

Ingredientes
Para 4 personas

  • 400 g de pasta larga (espaguetis o tallarines)
  • Una hoja de laurel
  • 4 tomates maduros grandes (si son más pequeños, seis u ocho, unos 750 gramos en total)
  • 6 dientes de ajo
  • 1 lata de anchoas
  • Cayena o guindilla al gusto
  • Una cucharadita de orégano
  • Una cucharada de albahaca fresca picada
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Preparación
1. Poner a hervir la pasta, con una hoja de laurel y abundante sal. 

2. Mientras, pelar los ajos y cortarlos en láminas finas. Pelar también los tomates y cortarlos a daditos. Poner una sartén a calentar a fuego fuerte, cubrir el fondo con un chorro generoso de aceite de oliva (puede ser el de las anchoas, o parte del mismo), añadir los ajos y las guindillas y dorar sin parar de remover durante un par de minutos. Añadir las anchoas y trabajar con una cuchara o espátula hasta que queden integradas en el sofrito. 
4. Añadir el tomate con todo su jugo, espolvorear con orégano y dar unas vueltas para que se mezcle todo bien. No se trata de hacer un sofrito de tomate, solo con que pierda un poco de agua está bien. 
5. Cuando la pasta esté casi lista pero muy al dente –para que se acabe de cocinar con la salsa y se empape bien de su sabor-, escurrir y volcar rápidamente en la sartén, poniendo el fuego al mínimo y removiendo bien durante un par de minutos. 
6. Retirar las guindillas y servir con pimienta negra recién molida y albahaca fresca picada.

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