La Libertad

Italo_Svevo2  La puerta de la jaula había quedado abierta. El pajarito se plantó, con un ligero salto, en la entrada y desde allí miró el vasto mundo, primero con un ojo y después con el otro. Por su pequeño cuerpo pasó el estremecimiento del deseo de los espacios vastos, para los cuales estaban hechas sus alas, pero después pensó: «Si salgo, podrían cerrar la jaula y yo quedaría preso fuera». Volvió a entrar y poco después vio, con satisfacción, cerrarse la puertecita que sellaba su libertad.

Italo Svevo
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