PARANOIA

PARANOIA

Es una enfermedad muy grave, pero puede brotar con una simple noticia. La Audiencia Nacional dicta una orden de busca y captura contra cinco dirigentes chinos a los que acusa de un delito de genocidio contra el pueblo tibetano, por ejemplo. Esto ocurre en España, donde el mismo tribunal se ha negado a investigar el genocidio —al menos 150.000 muertos en tiempo de paz, para aquellos a quienes el término les parezca exagerado— que el régimen franquista cometió contra su propio pueblo, que casualmente es el español.

Mientras el Gobierno afirma que aquí la separación de poderes es completa —como chiste no está mal—, se dispone a limitar el derecho de huelga con el pretexto de que el actual reglamento es preconstitucional. Es decir, invoca la misma razón que se niega a admitir frente a los que exigimos la derogación de la preconstitucionalísima ley de amnistía de 1977, cuya vigencia impide, precisamente, investigar los crímenes de la dictadura. Así, cabe sospechar que la actuación de la Audiencia en el caso del Tíbet es, más que una consecuencia de la aplicación de la jurisdicción universal, doctrina que la justicia española ha rechazado para poder absolver al franquismo, una pintoresca operación de imagen.

A partir de aquí, todo es posible. ¿Las concertinas de Melilla no habrán sido un ensayo de la Ley de Seguridad Ciudadana? ¿El cese de una funcionaria de la Agencia Tributaria no habrá sido un aviso para navegantes con Cristina de Borbón al fondo? ¿La catarata de noticias sobre las irregularidades de financiación de los sindicatos no habrá sido orquestada para preparar el asalto al derecho a la huelga? E incluso… ¿Cuando Rajoy dice que votaría por Ronaldo para el Balón de Oro le está enviando a Mas un mensaje en clave? Sí, ya sé que estoy fatal, pero no se preocupen por mí. Hagan algo por España, que está mucho peor.

Almudena Grandes/http://elpais.com

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