Hace unos días, estando de cena con unos amigos, después de unas copas y unas risas, me di cuenta que había bebido en exceso y hice una cosa que nunca había hecho: dejar el coche, coger el bus y volver a casa.
Llegar a casa sano y salvo es una sensación increíble, sobre todo considerando que en mi puta vida había conducido un autobús, que no sé de donde coño lo saqué y que aún lo tengo aparcado delante de mi casa. Soy un caso… lo reconozco…

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