Vuelvan, Fox y ‘Peje’, vuelvan

Vuelvan, Fox y 'Peje', vuelvan

No sé usted, pero yo estoy atacado por un montón de cosas políticas, económicas y sociales que han estado pasando en los últimos días.

¿Y sabe qué es lo que quiero? Venganza. Sí, así como lo oye. Aunque se oiga tan poco fino. Aunque se oiga tan pasional.

Quiero acabar con todos esos políticos que han puesto a México, a mi ciudad, a mi familia y hasta a mí mismo en esta situación.

¿Y cómo voy a conseguir esa venganza? Por la única vía legal y decente que conozco: a través de las elecciones.

Me queda claro que para lo que más ha servido la democracia en este país ha sido para practicar la venganza, para destruir, no para construir.

Tengo la impresión de que en 2000, por ejemplo, Vicente Fox no ganó las elecciones porque usted y yo tuviéramos la certeza de que era el mejor candidato del universo.

Ganó porque queríamos castigar al PRI y lo conseguimos.

Igual, independientemente de muchos elementos, estoy convencido de que uno de los factores que más contribuyeron para que Enrique Peña Nieto quedara en el poder fue Felipe Calderón.

Su administración fue tan mala en su manejo de la comunicación y todos quedamos tan hartos de temas como la sangre, que a pesar del crecimiento económico y de muchas cuestiones positivas, los ciudadanos le teníamos que cobrar sus errores.

¿Y cómo fue que lo hicimos? Pegándole donde más le pudiera doler: en el regreso del PRI.

Hoy muchos mexicanos nos la estamos pasando mal. Creo que no necesito profundizar en detalles, ¿verdad?

¡Perfecto! A pesar de que falta mucho para las próximas elecciones, vamos planeando nuestra venganza, pero esta vez, vamos a planearla de manera diferente.

Que no sea castigar a los gobernantes en turno nada más por castigarlos, que exista una cuestión de fondo, un proyecto, algo para que, tres o seis años después, no tengamos que estar diciendo lo mismo que estamos diciendo ahora y para que la democracia no se vea reducida a un juego de rencores.

¿Y cómo lo vamos a conseguir? Hablando con los partidos políticos desde ahora, no tres meses antes de las precampañas.

Queridos amigos de los partidos políticos, queridos amigos de la oposición: su momento es hoy.

Por lo que más quieran en la vida aprovechen los errores de sus enemigos y, desde ahora, con base en ellos, pónganse a diseñar un proyecto a futuro.

Y, cuando les hablo de futuro, no nada más me refiero al próximo año. No, estoy hablando de 2018, de 2024, de una estrategia de verdad.

No puede ser que nadie, o casi nadie, esté aprovechando todo lo que está pasando a su favor, que se esté convirtiendo en la voz del pueblo, que figure en nuestra vida y en los medios de comunicación.

Necesitamos que todos ustedes, tengan la ideología que tengan o se llamen como se llamen, comiencen a construir personajes que las multitudes quieran y ubiquen tanto por sus ideas y sus sentimientos como por su apariencia física.

Me da mucha pena tener que decirlo, pero los pocos políticos que hoy están reaccionando contra lo que está pasando son los mismos políticos de hace 6, 12 o 18 años.

Sí, yo sé que cuando se trata de rencores, la memoria no existe, pero a mí lo que me preocupa no es eso, sino la falta de nuevos actores, de nuevos rostros, de gente joven.

México, hoy, necesita un rebelde como el que fue Vicente Fox en los años 90, un tipo fácilmente identificable por sus botas, su bigote y su lenguaje, que la haga de justiciero, de ídolo, de héroe.

México, hoy, necesita un mártir como el que Andrés Manuel López Obrador fue en los años 2000, un señor con un rostro y un acento como no había otro, que le dé miedo al sistema, al que la autoridad quiera desaforar y que tenga que convertir en un peligro para la nación.

¿Dónde están esos personajes? ¿Quién los está inventando? ¿Quién los está acercando a los medios? ¿Quién los está siguiendo? ¿Quién los está admirando? ¿A quién le llaman la atención?

Me da mucha pena tener que decirlo, pero un alto porcentaje de nuestra clase política está muy quemado. No sirve hoy y no va a servir a futuro para algo que no sea una lucha interna de poder.

Y eso no es lo que queremos, ¿verdad? Queremos venganza, pero mientras los partidos y mientras la oposición no quieran ver más allá de sus intereses, aquí no va a pasar nada. Nos vamos a quedar con las ganas. ¿O usted qué opina?

Álvaro Cueva/http://www.milenio.com

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