La chica que no tenía vagina

 

La chica que no tenía vagina

Ser mujer y carecer de vagina puede ser un problema. Las causas pueden ser diversas: haber nacido con una alteración congénita que impidiera que este órgano se formara correctamente, o bien ser una persona transgénero que nació con genitales masculinos pero que tiene una identidad psicosexual femenina.

Los avances en cirugía de los siglos XIX y XX hicieron posible que a mediados del siglo pasado las operaciones de reconstrucción genital, así como las de cambio de sexo, se volvieran no solo posibles, sino relativamente comunes.

Hasta hace poco dependían de la sorprendente flexibilidad del cuerpo humano, que permite hacer cirugías para moldear los tejidos y literalmente construir nuevos órganos a partir de los existentes. Para crear una neovagina, una de las técnicas más socorridas hasta ahora es usar un fragmento del colon para formar la mucosa que recubrirá una cavidad vaginal creada quirúrgicamente.

Sin embargo, los avances más recientes van más allá. A partir del cultivo de células humanas in vitro hoy es posible no solo cultivar tejidos, sino lograr que crezcan sobre moldes artificiales u orgánicos para formar órganos simples, en lo que se conoce como “ingeniería de tejidos”.

Ya hemos comentado en este espacio logros como hacer vejigas o corazones artificiales utilizando las células del mismo paciente, que podrán usarse para trasplantes y disminuir así las posibilidades de rechazo. Pero es un orgullo saber que las investigadoras mexicanas Esther López-Bayghen, del Departamento de Genética y Biología Molecular del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) y Atlántida Raya Rivera, del Hospital Infantil de México, han desarrollado la técnica para cultivar tejidos para formar vaginas y vejigas para implantar en pacientes que las requieren debido a malformaciones congénitas.

El Cinvestav ha sido pionero, ya desde hace tiempo, en el cultivo de células de piel para tratar a pacientes quemados. Hoy muestra que, mientras esperamos a que la promesa del uso de células madre para crear órganos de repuesto se vuelva una realidad, técnicas mucho más sencillas —relativamente— pueden ayudar a numerosos pacientes a tener vidas más plenas y felices.

 

www.lacienciaporgusto.blogspot.com

 

Martín Bonfil Olivera/http://www.milenio.com/

 

Deja un comentario