Ser mamá en la naturaleza no siempre es cuestión de hembras

En la naturaleza hay ejemplos en los que maternidad y paternidad pasan a ser conceptos difusos, sin que quede muy claro si es el macho o la hembra al que le corresponde ser llamado ‘mamá’. Es el caso de la rana de Darwin, una pequeña especie cuyo peculiar sistema reproductivo es único y exclusivo.

El mecanismo es el siguiente: veinte días después de que la hembra ha puesto los huevos, los machos los toman en sus bocas y los deslizan en el saco vocal adaptado para albergarlos. Allí los huevos eclosionan, dejando salir a los renacuajos, que pasarán toda su etapa de metamorfosis dentro del cuerpo de los machos, hasta convertirse en ranas perfectamente formadas. Pueden incubar dentro de sus cuerpos hasta diecinueve renacuajos simultáneamente. El resultado es que durante entre seis y ocho semanas, los sacrificados ‘papámamás’ aparentan ser una víctima más del Alien de la película, con sus criaturas moviéndose sin ninguna delicadeza bajo su piel. Desde el exterior (ver vídeo) las ranas parecen estar invadidas por criaturas que se las hacen pasar canutas. Qué dura debe ser la ‘papámaternidad’.

Atención sobre todo a partir del segundo 30:

 

 

Deja un comentario