La jaula del Tigre…

La jaula del Tigre...

Radamel Falcao tomó la palabra, subió a la grada, se despidió de la afición y acto seguido lloró. La escena puede embarrarse como parte de la novela rosa que almidona el futbol, pero el llanto de Falcao era auténtico, no eran lágrimas de tristeza o despedida, eran de rabia, impotencia y libertad. Porque el Tigre que todos veíamos cada domingo festejar con garra golazos que hicieron títulos, en realidad vivía encerrado en la bóveda de un banco, es un esclavo encadenado a los accionistas de un fondo de inversión. El Doyen Group invierte en minas, acero, gas, petróleo, bienes raíces y deportes. En su división Sports Investments, pueden verla en la web quien tenga curiosidad, aparece la imagen de un niño en huaraches pisando un balón de futbol. El negocio está en comprar derechos de promesas sudamericanas entre 14 y 17 años y después alquilarlos por el mundo. Sobre todo a clubes endeudados como el Atlético de Madrid que no pueden pagar la carta de un futbolista como Falcao. De tal forma que el Doyen Group decide cuándo es momento de hacer caja con Falcao y lo vende al primer ruso (Dmitry Rybolovlev) que ponga 60 kilos de los que el Atlético solo verá el 10% por concepto de alquiler. A cambio se queda con los goles y recuerdos de su ídolo. El Mónaco un equipo recién ascendido que no jugará ni Champions ni Europa League, es sólo otro cliente del Doyen Group que puso la plata para hacer de este futbolista un negocio con ratios sobre inversión del 700%. Si el Tigre se enamoró del Atlético y la afición lo volvió ídolo allá ellos; su trabajo como el de un minero que descubre vetas era desenterrar goles y títulos donde no había. El GOL para accionistas del Doyen Group es otro mineral por el que reciben dividendos.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/http://www.milenio.com

 

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