Carta de un muerto mexicano

Carta de un muerto mexicano

En México ya no sabemos quiénes son los muertos: si los que mataron o los que gozamos de cabal salud. De uno de ellos me ha llegado esta carta, que dice así:

“Soy un muerto más de una larga lista que me antecede.

“Reconozco mi llegada a la ausencia, pues hace días mi nombre es mencionado entre los de la lista del día de fallecidos acribillados, decapitados y que llegamos a la muerte solo por estar un momento, en un lugar imprudente. Soy uno más y ustedes no me recordarán porque antes de morir y ahora ya muerto nunca fui del conocimiento público, y mi nombre nada les dirá porque fui un asesinado más de los fallecidos en explosión, atropellado o asesinado, por un sicario o paramilitar, con pocas ganas de saber si yo era culpable o inocente. Creo que es la primera vez en mi vida que mi nombre apareció en un periódico.

“Escucho las noticias y me asombró estar ahora aquí, cuando para mí también la lista de muertos diarios me era indiferente. No sé por qué morí y ahora estoy acá de este lado, oyendo lo que yo oía como algo lejano; distante de mis preocupaciones, oyendo versiones sin que me causaran emociones. Hoy estoy muerto, cuando yo creía que podía lidiar con mis achaques unos años más y jamás pensé que la muerte me llegara sin aviso.

“¿Cómo pude tener tanta suerte, si nunca me saqué ningún premio o lotería? ¿Fue mi infortunio una jugada del destino, o me tocó porque hay tanta muerte que fácilmente somos elegidos para morir?

“A veces se sobrevive, pero también ustedes que escuchan las noticias sobre mi accidentada y confusa muerte, sobreviven. Yo mismo era un sobreviviente y no lo sabía, hasta que me llegó por tanta despreocupación y simplemente ya no desperté un día, porque dicen las noticias que yo morí al instante, sin pena y sin gloria, sin haber preparado nada, pues la muerte, como a ustedes los de cabal salud, me era ajena.

“Hoy fui yo el que se sacó esta lotería de fuego y gasolina, pero yo también me acostumbré a ver la muerte lejana, porque era la de otros y nunca pensé en la fragilidad que crea la indolencia.

“Aquí me encuentro hoy a miles que han muerto y los hay desde los que sabían y se prepararon para morir porque mataron, pero también hay muchos que no saben por qué murieron o desaparecieron y están tan perplejos como yo por haber muerto.

“Los que aquí estamos, somos los migrantes de la vida a la muerte sin consecuencias; los innecesarios, los colaterales, la mano de obra barata, los prescindibles, de los que cuando morimos nos ponen una sábana, detenemos un poco el tráfico y que por la forma de morir nos condenan de antemano y nos hacen culpables. En cada una de nuestras tumbas y fosas nos une un epitafio: ‘se han abierto todas las líneas de investigación’ o ‘vamos a llegar al fondo con las investigaciones’.

“Por mi forma de morir, he logrado conocer a mis gobernantes que vinieron a conocer mi muerte y que vinieron por ellos, no por mí ni por los otros muertos; los que vinieron por verse preocupados y nos han obsequiado una buena caja, algún dinero, mientras encuentran las causas del accidente.

“Ya para entonces, ni quién se acuerde mí. No sé si mis hijas e hijos, pues no sé si sobrevivieron o también me acompañan como muertos.

“¿Cuántos mexicanos hemos muerto y por qué? No solo por corrupción, pues esa ha existido desde hace muchos años, sino por la prisa y el hambre energética de nuestras ciudades que quieren gasolinas y que por ello unos chocan con sus tanques, otros ordeñan tubos y hasta la misma Torre que administra las gasolinas explota.

“Pero los más que me antecedieron en este país de fácil muerte son los que murieron por plomo, torturados y fueron exhibidos para causar terror. Somos miles de muertos, pero el dolor es de millones si se cuentan a nuestros familiares que nos conocieron y nos buscaron. Somos miles que condenaron a la muerte sin juicio, y por eso acá nos morimos de risa cuando unos proponen la pena de muerte y no saben que llevan años aplicándola sin juicio ni sentencias.

“Hoy que he muerto solo quisiera decirles que lo que hay que hacer es todos salirnos de esta tumba en que nos encontramos los muertos y ustedes, que gozan de cabal salud e indiferencia.”

Marco Rascón/mileniodiario


www.marcorascon.org

 

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