TODO ES ILUSIÓN EXCEPTO EL PODER

Juan Miguel Zunzunegui

TODO ES ILUSIÓN EXCEPTO EL PODER

 

“Miente, miente, miente que algo quedará,

mientras más grande sea una mentira más gente la creerá”.

Joseph Goebbels

No importa si el Faraón cree que es un Dios, si el rey cree en su Derecho Divino, si el noble cree en su sangre azul, si el político cree en la democracia o el líder estadounidense cree en el Destino Manifiesto; lo que importa es que el pueblo lo crea. Así se mantiene el poder. No importa si Estados Unidos lucha contra el mal, lo que importa es repetirlo eternamente y que todos aquellos que prefieren vivir sin cuestionar, en la comodidad y la complicidad del silencio; lo crean o digan creerlo.

En todas las especies animales existe el poder, es parte de la naturaleza, desde el bullicioso hormiguero con su rígida estructura jerárquica, hasta los mamíferos evolucionados, entre ellos los primates; y por encima de ellos, desde luego, ese primate que adquirió la facultad única de la consciencia de sí mismo: el Ser Humano.

El universo en su totalidad tiende a la destrucción, a la disipación de la energía, al caos originario; es la ley básica de la Entropía, todo tiende al caos. No obstante, la vida requiere cierto orden. Orden y caos viven en eterno conflicto, y para que el orden exista, debe de existir el poder, entendido en su versión más básica: el hecho de que uno, o muy pocos, mandan, y todos los demás obedecen. Desde la colmena de abejas hasta la democracia humana esa es una máxima fundamental: pocos mandan, la inmensa mayoría simplemente es sometida.

Al ser nosotros la única especie con consciencia, somos los únicos que conocemos este delicado hecho y que convertimos el dominio en una ciencia y un arte. Entre las hormigas o abejas obreras, a falta de consciencia, nunca ha surgido un insecto marxista.

Los mamíferos luchan por el poder, es algo programado: Macho Alfa joven contra Macho Alfa viejo, una generación contra otra, los de arriba contra los de abajo, explotados contra explotadores. Entre los primates, esta lucha es particularmente violenta, pero también es simple, a falta de consciencia priva la ley del más fuerte; un gorila macho vence al otro, se consolida como líder de la manada y ninguna regla cambia, todo sigue como en los últimos siglos o milenios, con un nuevo “Espalda Plateada” al mando, en espera de la eterna repetición del ciclo, la llegada del Macho Alfa que lo relevará del poder. Son

sólo golpes. Únicamente un primate conspira por el poder: nosotros.

Pero como entre el resto de los mamíferos, hay cosas en las que no negamos nuestra animalidad; las cosas son simples: sale uno del poder y llega otro, pero no hay más cambio, siempre habrá alguien en el poder y siempre se valdrá de medios para conservarlo mientras otros intentan removerlo. Pero el primate humano se da cuenta de que es sometido, y cuando quiere ser algo más que hormiga o abeja, lucha por dejar de ser el último eslabón de esta cadena. Somos el único primate que hace revoluciones. Nos matamos por el poder, sea uno contra uno como en los tiempos antiguos, o sea masas contra masas como en los tiempos modernos; finalmente siempre hay alguien detrás del que pelea, alguien que controla y manda, el que tomará el poder después de la batalla.

En nuestro caso, detrás de la lucha por el poder no está sólo la programación natural, también hay ideas. Nuevas ideas sociales sobre economía, justicia, derechos, soberanía y demás…, detrás de todo ello tenemos sólo teorías del poder. El ser humano ha luchado por él desde antes incluso de establecer la civilización, la lucha es la misma, cambian las formas. Hace 80 mil años mandaba el que conocía el secreto del fuego, hoy manda el que conoce el secreto de la comunicación, de la persuasión de masas, del manejo de la imagen y los medios.

La estructura social de los alces, de los antílopes o de las avispas ha sido la misma por miles de años, en el caso del ser humano siempre cambia; pero cambia sólo la estructura con la cual se organiza el poder, el discurso que se da al súbdito para que obedezca, los medios que se usan para someterlo, los métodos y herramientas que sirven para convencerlo. Puede ser matriarcado o patriarcado, República o Imperio, Monarquía o Democracia…, todo aquello son sólo formas; en el fondo, todo es ilusión excepto el poder.

Fuente: http://www.lacavernadezunzu.com

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