'Good bye', Aquiles

'Good bye', Aquiles

El baloncesto buscó sin éxito que olvidáramos a Michael Jordan, una necedad tratándose del hombre que desafío la gravedad, encabezó elDream Tem, convirtió a Nike en un hit de ventas y regresó de la muerte en varias ocasiones con los Chicago Bulls. Cuando el hijo del aire se fue, la NBA empezó a pie una travesía por el desierto, franquicias y jugadores luchan cada temporada por evitar comparación con la época de Jordan. Tiempos donde las duelas amasaban audiencias tan grandes como los diamantes o los emparrillados. Jamás la aparición de un deportista hizo tanto bien por un deporte y su desaparición tanto daño. Se extinguió una especie. Con el tiempo surgieron otros que sin suerte reclamaron un lugar en las nubes, Shaquile O’Neal, Carmelo Anthony, LeBron James, Kevin Durant o Tim Duncan. Todos ellos herederos, pero ninguno con la envergadura para abrazar un deporte entero con sus alas. Sin embargo, entre los hombres hubo uno que atinó a convertirse en atleta tenaz y desafiante, nunca tuvo las cualidades divinas de

Jordan aunque entre los mortales fue quien más se acercó al mito. Kobe Bryant intentó durante toda su carrera emprender un vuelo imposible, pero estaba claro que el baloncesto ya se había convertido en un juego terrestre. A la memoria de Kobe, 5 veces campeón de la NBA, 2 veces Jugador Más Valioso en Finales, 4 nombramientos al mejor del Juego de Estrellas, 2 veces máximo anotador del campeonato y medallista olímpico, hay que sumar un dato: murió como Aquiles, al romperse el tendón que mata a los dioses. La trágica herida final nos deja una romántica duda; quizá estábamos viendo al gran sustituto de Jordan y al extrañarlo, nos daremos cuenta que existió otro hombre que también podía volar.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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