Esto se hace inaguantable…

Esto se hace inaguantable…

¿Qué ha pasado en España? ¿Dónde nos perdimos? ¿Desde cuándo nos perdimos?

Ahora que estuve una semana en México me encontré con un país sumido en la espiral del dinamismo. Los restaurantes están abiertos y llenos hasta la bandera. Los negocios prosperan. Los hoteles tienen porcentajes elevados de ocupación. En las calles mexicanas se ve alegría, optimismo y ganas de crecer y de vivir.

Veo a México como a España hace diez años. La Península Ibérica era próspera, donde la gente, mal o bien, llegaba a final de mes. Era la España de las oportunidades, donde se conseguía trabajo con relativa facilidad y el españolito de a pie se iba de vacaciones a los lugares más recónditos de la tierra.

Los restaurantes estaban llenos y en las calles no cabía un alma. Las terrazas eran termómetros que exudaban consumismo como grados de temperatura. Pero todo eso cambió radicalmente.

Tenemos ya más de seis millones de desempleados, exactamente seis millones doscientos mil. Lo peor es que, según los analistas, en año y medio podríamos llegar a los siete. ¿Siete? Sí, lo que están leyendo, siete millones de personas, es decir que uno de cada tres españoles puede no tener trabajo en algo más de un año.

¿Alguien puede explicar cómo un país puede soportar un 30 por ciento de la población activa sin empleo? Las filas del paro se han convertido en grandes colas con alma pero sin esperanzas. Filas enormes donde los pobres y menos pobres luchan por conseguir un puesto de trabajo para dar de comer a sus hijos.

Antes nos quejábamos porque no llegábamos a final de mes. Ahora es mucho peor. Ahora nos preguntamos qué les vamos a dar de comer a los nuestros al día siguiente. Debe ser muy duro acostarte pensando que más se puede hacer para conseguir que tu descendencia pueda comer caliente. Se trata de una mezcla de búsqueda y depresión. Un callejón, que hoy, no tiene salida.

Lo último que nos cuentan es que las previsiones para este año van a tener que ser revisadas. Una nueva revisión por sexto año consecutivo. El gobierno de Mariano Rajoy ha admitido una caída del PIB sobre el triple de lo previsto. Las macrofinanzas españolas pueden contraerse un 1.5 por ciento. Y esas son las previsiones del Ejecutivo. Los analistas preconizan que podríamos llegar hasta una contracción del 2.5 por ciento. Si eso llegara a ser así, la economía del país podría colapsar y entonces ¿qué haríamos?

Duplicamos la contracción del PIB con respecto al resto de los países de la Unión Europea. Tenemos el doble de desempleo que la media de las naciones de la Unión. Sin embargo, los políticos continúan diciendo que aquí no pasa nada y, que este año, saldremos de la recesión.

Saben perfectamente que no es así. Están mintiendo. El próximo año España continuará inmersa en una crisis profunda de la que, tal vez, podría salir para convertirse en crisis durante el 2015.

La pregunta ya no es cuándo vamos a salir de la recesión. La pregunta es: ¿cuánto más tiempo podemos aguantar? Porque, con toda la honestidad, esto comienza a ser inaguantable.

Alberto Peláez/mileniodiario

Gràfico de Esteban/larazon.es

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