El zurdo

El zurdo

Un día le contaron a Maradona que Ernesto el Che Guevara había nacido en Rosario, que era argentino, no cubano como siempre pensó, y entonces el futbolista salió de la ignorancia se tatúo en el antebrazo derecho la famosa imagen del caudillo, y se dejó una tupida barba guerrillera. Empezó a parecerse a él, o creyó imitarlo. Hizo propios sin entenderlos del todo cualquier tipo de discursos subversivos vinieran de quien fuera. La idolatría que le profesan o profesaban los argentinos parecía obligarlo estúpidamente a tomar una postura en relación al mundo. Una clase de montaje que le devolviera al escenario de infinitas polémicas. En eso hay que decirlo, Maradona ha sido muy constante, tan leal o incluso más que a la pelota, porque aunque no se le conoce propuesta alguna ni cierta clase de iniciativa política, siempre ha jugado con la izquierda, cialis sale es zurdísimo. Siguió buscando partes de su cuerpo como líderes tenía e inmortalizó en su pantorrilla izquierda a Fidel Castro, hará lo mismo según ha dicho con Hugo Chávez y así hasta convertir la piel del futbolista más grande que vimos en un panfleto ambulante. Acabado, enfermo y cuestionado encontró refugio y cariño en el eje bolivariano donde otros se lo negaron. Nadie aprovechó mejor su ignorancia que Castro, Chávez, Evo Morales y ahora Nicolás Maduro. Maradona se volvió un recurso de promoción gratuita con trascendencia mundial en redes. Sus últimas apariciones públicas, una en la convulsa Venezuela encabezando un mitin y la otra en Cuba, junto a un comandante decrépito envuelto en papel crepé, retratan perfectamente el deterioro de esos gobiernos. Cómo estará la cosa que en ambas fotografías lo que queda de Maradona sigue pareciendo el gigante que fue.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/http://jalisco.milenio.com

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