COREA: VESTIGIOS DE GUERRA FRÍA

Juan Miguel Zunzunegui

COREA: VESTIGIOS DE GUERRA FRÍA

Algunos camaradas no se han enterado de que el 31 de diciembre de 1991 a media noche la Unión Soviética dejó oficialmente de existir. Para bien o para mal terminó con ello el llamado mundo bipolar, la llamada guerra fría y el enfrentamiento ideológico entre capitalismo y comunismo. Pero en un pequeño rincón del planeta olvidado por el tiempo, llamado Corea del Norte,  los camaradas y el Tío Sam siguen en eterno conflicto.

Nuestra historia comienza casi con el siglo XX, en 1905, cuando Japón invadió la Península que se había autodenominado como Imperio de Corea, que había sido parte tradicional del imperio chino. Corea y Manchuria habían sido motivo de conflicto entre Japón, China y el Imperio Ruso, pero estos últimos eran potencias en declive, mientras Japón comenzaba su apogeo industrial y bélico, lo que demostró al ganar una guerra a China en 1895 y otra a Rusia una década después.

Durante el periodo entreguerras y hasta 1942, Japón invadió gran parte del Asia Pacífico, pero fue obligado a retirarse de todo territorio ocupado tras la rendición incondicional de 1945 ante Estados Unidos, después de las bombas atómicas. Esto incluía desde luego a la península coreana…, pero otras dos fuerzas más importantes, e ideológicamente antagonistas, ya habían tomado posesión de la zona y preparaban el escenario de lo que fue la primera paranoia mundial sobre una Tercera Guerra Mundial de carácter nuclear: Estados Unidos y la Unión Soviética.

No hay que olvidar que durante la Segunda Guerra Mundial, la URSS y los Estados Unidos eran aliados en contra de Hitler; una alianza causada por la coyuntura mundial, ya que el distanciamiento ideológico era evidente desde entonces. En 1943 se reunieron los llamados “Tres Grandes”, Churchill, Roosevelt y Stalin, para planear el curso de la guerra en Europa, pero en aquella reunión de Teherán, Stalin también se comprometió con Roosevelt a apoyar a Estados Unidos contra Japón en cuanto los nazis fueran derrotados. En esos tiempos hasta Churchill trataba con deferencia al camarada, pues era el único tenía la posibilidad de derrotar a la máquina de guerra alemana.

En abril de 1945 los soviéticos, los reales ganadores de la Segunda Guerra Mundial, entraron a Berlín, y en mayo las tropas comunistas ya viajaban en el ferrocarril transiberiano rumbo a Vladivostok para entrar a Corea y

atacar a Japón, tal y como habían acordado desde 1943. Pero para ese momento, Harry Truman, presidente tras la muerte de Roosevelt, ya no quería ni necesitaba el apoyo de Stalin, y las dos nuevas potencias ya habían entrado en conflicto por la ocupación de Alemania, y querían evitar que lo ocurrido en Europa se repitiera en el Pacífico.

Lo ocurrido en Europa fue simple; el ejército rojo, en su paso de la frontera soviética a Alemania, ocupó toda la Europa Oriental y Stalin no pretendía retirar sus tropas. Peor aún, al no haber acuerdos sobre Alemania, tanto el Tío Sam como los camaradas ocuparon el país y su capital. Ambos querían una sola Alemania, pero ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre el régimen económico y político, el país derrotado fue dividido.

Las cosas ya estaban así cuando las tropas soviéticas comenzaron a llegar a las costas del Pacífico en junio de 1945. En su camino, el ejército rojo aprovechó para armar a las tropas comunistas rebeldes de Mao Tse Tung, y contactaron también con Kim Il Sung, que era ya un guerrillero comunista coreano que luchaba en China contra la ocupación japonesa. A él y a otros líderes les dio también su apoyo el gobierno soviético al tiempo que las tropas rojas comenzaban a entrar por el norte a la península de Corea. La historia de Alemania amenazaba con repetirse en Asia. Para el 6 de agosto de 1945 las filas soviéticas habían avanzado ya hasta la mitad norte de Corea…, entonces estalló una bomba atómica en Hiroshima………………………

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