Billetes

Billetes

¿Quién inventó el dinero? Dicen que apareció hacia el siglo VII a. d. C., en varios sitios a la vez, allí donde el grado de conocimiento permitía producir metales y acuñar monedas. El papel moneda, sin embargo, es una invención (sinónimos: ficción, artificio, solución…) bastante reciente. En Europa, John Law of Lauriston, un arrojado escocés que aprendió el negocio bancario en Holanda e Italia, obtuvo en 1716 un privilegio de Felipe de Orleans para fundar en Francia una «Banca privada de emisión». Así nació el papel moneda, una orden de pago, o especie de cheque, que se puso en circulación y complació a todos. Hasta que al de Orleans –bastante avaricioso–, se le ocurrió imprimir una cantidad descomunal de aquellos estupendos papelitos, lo que no tardó en provocar la primera y devastadora inflación de la historia. Law terminó sus días exiliado y mísero, como un desdichado delincuente. ¡Qué irónico final para el inventor de los billetes!

La economía es, quizás, la disciplina que estudia las relaciones sentimentales que mantenemos con el dinero. En general, las personas ambicionan tener dinero sin saber muy bien qué es. La gente conocía antiguamente qué cosa era el ganado que le servía para hacer sus trueques; qué eran las conchas preciosas o colmillos de marfil…, cualquier cosa que le valiera de moneda de cambio; aprendía el importe de una moneda de oro, plata, cobre o de hierro (los espartanos las forjaban en ese metal, al que profesaban una gran confianza). Hoy, no sabemos qué simboliza el dinero porque es una abstracción. Nuestra economía no se basa en el valor del papel moneda, sino en la promesa del pago de nuestras deudas. Nuestra cultura está fundada en el préstamo. Hemos edificado todo nuestro progreso contrayendo deudas. ¿Por qué nos extrañamos ahora ante la situación creada…?

Ángela Vallvey/larazon.es

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