Aunque no hablen del 'narco', las ejecuciones no bajan…

Aunque no hablen del 'narco', las ejecuciones no bajan…

El domingo pasado, el gobierno de Enrique Peña Nieto descubrió el hilo negro en la guerra contra el narco y entre narcos: que buena parte de lo que las autoridades federales y estatales tienen que hacer para solucionar este violento problema es… eliminar el narcolenguaje de las redes sociales y de los medios de comunicación. Argumentó: “El crimen organizado ha terminado por imponer su lenguaje a los medios al lograr que se vuelvan de uso común palabras como levantón, encajuelados, o encobijados”.

El crimen organizado no nos impuso nada. Cuando hallamos los primeros cadáveres con tiros de gracia en la cabeza, ¿cómo debimos llamarlos en vez de ejecutados? ¿Baleados nada más? No, había que diferenciar entre los homicidios por asuntos que ocurren en todo el mundo, como pleitos personales, pasionales, asaltos, etcétera, a los que tenían que ver con una despiadada batalla cotidiana entre cárteles. ¿Nos equivocamos en el término? Puede ser, pero no porque dejemos de consignar esos hechos por orden de Los Pinos las ejecuciones van a cesar.

¿Encajuelados? ¿Encobijados? ¿Cómo quieren que denominemos a los cuerpos torturados y ejecutados envueltos en cobijas que son abandonados en maleteros de vehículos? Encajuelados y encobijados. ¿Cómo debimos haber referido los primeros decapitados en Acapulco o Michoacán? ¿Individuos a los que les fue desprendida violentamente la cabeza? ¿Y los levantados? Teníamos que distinguir entre los horrendos secuestros por dinero y las personas que son privadas de su libertad por motivos relacionados con la demencial competencia por las drogas y la corrupción. Desaparecidos. ¿Cómo debimos denominar a los que no sabemos dónde fueron a parar, si en fosas clandestinas, o en un desierto donde nunca serán hallados? ¿Abducidos?

Entiendo que están haciendo su trabajo, que pretenden que la narrativa periodística omita la violencia cotidiana de esta guerra (lucha, batalla, conflagración, ‘order cialis online ¿cómo gustan llamarle a este reguero de pólvora, sangre y dolor?), y ya lo han conseguido: según un reporte reciente hasta 70% de los medios de comunicación del centro del país han dejado de reseñar estos asuntos en sus primeras planas. Su labor es intentar que las percepciones sobre la violencia y la inseguridad cambien; felicidades, pero ya tienen suficiente experiencia para asimilar que en estos tiempos la realidad no pueden modificarla así.

El sexenio de Felipe Calderón tuvo un promedio de 27 ejecuciones por día, de acuerdo con nuestro recuento, el de MILENIO. El promedio de ejecuciones en los primeros cuatro meses de Peña Nieto, según sus propias cifras, es de 34. De 33, dice nuestra numeralia. Así que nada de que las ejecuciones ya bajaron entre 13 y 17%, como afirmaron hace días.

Busquen otro hilo negro por ahí, entre sus cavilaciones y lucubraciones…

Juan Pablo Becerra-Acosta/mileniodiario

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