¿Y si el cónclave eligiera de nuevo papa a Benedicto XVI?

Por: Juan Arias |

No es una ocurrencia de algún humorista. La idea la ha lanzado en las reuniones antes del cónclave el cardenal Patriarca Católico Maronita de Antioquia,  Béchara Pierre Raï.

Raï (cardenal maronita)
Raï ha recordado la leyenda del “?Quo vadis, domine?” ( “?A donde vas, Señor?”) que los turistas suelen revivir al visitar aquel lugar, a las afueras de Roma.

El emperador Nerón acababa de incendiar Roma, pues en su megalomanía quería construir una ciudad nueva y suya. Y echó la culpa de incendio a los cristianos rebeldes que se negaban a adorarle.

Pedro, con miedo, estaba huyendo de Roma cuando se le aparece el Maestro y le pregunta que a donde se está dirigiendo. Jesús le responde que estaba volviendo a Roma para “ser crucificado de nuevo”.

El apóstol entendió la lección, se volvió a la ciudad y acabó crucificado como el Maestro. Sólo que pidió para ser crucificado de cabeza para abajo, pues no merecía, según él, morir como Jesús.
Esa es la leyenda.

Y el cardenal del Líbano la ha aprovechado para lanzar la idea de volver a llamar y elegir de nuevo a Benedicto XVI, que de alguna forma había huido de Roma a Castelgandolfo, aterrorizado por los escándalos esta vez no de Nerón, sino de la jerarquía de la Iglesia y que amenazan su credibilidad.

Papa emerito ya en Castelgandolfo
El papa emérito, podría, según el cardenal maronita, volver al Vaticano “con mayor fuerza”, arropado por una votación por aclamación del cónclave, para recoger de nuevo sobre sus hombros la cruz de Cristo.

Como Pedro se volvió a Roma para enfrentar la situación dramática de los cristianos de aquel momento bajo la persecución de Nerón, también el papa Ratzinger, podría volver y acabar su pontificado, arropado esta vez por la aclamación de los cardenales que le piden que vuelva y continúe estando al frente de la barca de Pedro, que según él está zozobrando, mientras “Dios permanece en silencio”.

Se trata, sin duda, de una idea genial, profética, del cardenal Raï que se quedará sin duda en eso. Pero es significativa su provocación, ya que refleja el
clima que existe entre los cardenales en vísperas del cónclave.

Revela, mejor que muchos discursos, la dificultad que tantos cardenales tienen aún de entender el que un papa haya abandonado el mando de su Iglesia y lo que ello podrá significar para su futuro inmediato con la presencia en Roma de “dos papas”, uno efectivo y otro emérito, pero vivo, conviviendo a 53 metros uno del otro.

Y ello, sin saber totalmente los motivos reales del gesto revolucionario, inédito e inesperado, llevado a cabo por el papa Ratzinger, en la soledad de su conciencia.

Quo vadis domine

Fuente: http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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