Se equivocaron de Papa

Se equivocaron de Papa

Se afirma que el Espíritu Santo ilumina a los cardenales que entran a un cónclave para que les dé luces a fin de elegir entre ellos al mejor sucesor de Pedro.

Lo que pasa es que cuando los favoritos no avanzan, se abren los espacios para terceros como el caso del cardenal Karol Wojtyla, en octubre de 1978, que resultó Juan Pablo II ante el persistente empate de los cardenales Benelli y Siri, que había empantanado la situación surgiendo un tercero en la discordia.

Esta vez, el poderoso cardenal decano, Angelo Sodano, secretario de Estado con Juan Pablo II y al inicio de Benedicto XVI, apoyaba abiertamente, con los italianos, al arzobispo de Milán, el cardenal Angelo Scola, que entró al cónclave como el gran favorito, el otro, se sabría después, sería Jorge Mario Bergoglio, mientras Tarcisio Bertone, sucesor y enemigo de Sodano, estaba con el brasileño-alemán Odilio Pedro Scherer.

En las primeras votaciones Scherer quedó atrás, despuntando Scola y Bergoglio, por lo que Bertone se sumó al argentino con el apoyo de europeos, latinoamericanos y estadunidenses que le dieron en la quinta ronda más de los 77 votos que necesitaba, casi fue por aclamación, tras lo que el papa Francisco apareció en el balcón de las bendiciones de San Pedro, un poco antes de que la Conferencia del Episcopado Italiano, que preside el influyente cardenal Camilo Ruini, publicara un comunicado felicitando por su elección como Papa a ¡Angelo Scola! Cuando ya había aparecido Bergoglio.

Luego se disculparon por el error que permitió confirmar que los italianos estaban con Scola y habían avanzado hasta en el reparto de las posiciones de poder que, como digo, hace iguales a los hombres.

Ellos ya habían decidido y previsto que el Papa sería uno suyo, Scola, y no el que la mayoría fue a buscar al fin del mundo: Francisco.

Joaquìn Lòpez-Dòriga/mileniodiario

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