Messi, enano de mierda

Messi, enano de mierda

El Barça asumió la noche con el mismo ardor que todos los usuarios de las redes sociales, según las corrientes, divulgaban su desaparición o canonización. Esta mañana sus defensores y enemigos vuelven a proclamar sus leyendas o vicios desmesuradamente; la más común por ejemplo: Messi (2) enano de mierda. Un tópico muy corriente que confirma la inmadurez del aficionado actual. Fanáticos de 140 caracteres a favor o en contra de sus equipos, vagabundos o turistas del futbol, que creen poseer la riqueza del juego en su iPhone, Android o PC. En esa dinámica express que arrebata la razón y vuelve a este deporte una discusión de moda en redes, nos encontramos un partido histórico: cuatro a cero al Milán. Pocos equipos han escrito semejante lápida; pero fue este Barça, el de un entrenador convaleciente, una preparación física a punto (vuelta de octavos), y unos jugadores maduros, quien se encargó de tutear al inframundo de Twitter, foros y Facebook donde pulula el fanatismo. El Barça jugó un partido de noventa minutos muy típico de sus últimos cinco años. Reclamó una época desde la presión cerca del área, su principal sello de identidad. Fijó a los centrales con un centro delantero, Villa (1), hizo más grande el Camp Nou con Alba (1) y Alves laterales convertidos en extremos y dejó libre a Messi con Iniesta y Xavi jugando solos por dentro. La mejor defensa de este cuadro siempre ha estado en su capacidad para presionar, una obsesión que mantiene la pelota más metros y más tiempo lejos de su área. Del resto se encarga Messi, el mejor jugador del mundo. A este Barça de inmensas facultades, la mayoría irrepetibles, le faltaron al respeto durante semanas aquellos que en tres partidos creían haberlo visto todo.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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