“El nuevo papa será italiano y fustigador de demonios”, dice el cardenal Pell

Por: Juan Arias

Uno de los pocos cardenales que ha hablado sobre el cónclave ha sido el único purpurado australiano, George Pell, de 72 años, que participará en la elección del nuevo papa.

George Pell
Lo ha hecho desde Sidney en unas declaraciones a Liz Lacerda (en Terra). Sin pelos en la lengua, ni diplomacias vaticanas. Para él, el sucesor de Benedicto XVIserá italiano. Y lo razona: “Los italianos suelen siempre tomar la delantera y saben crear grupos de presión”.

¿Un latinoamericano? “Sólo en los próximos cien años”. Según él, la Iglesia sigue siendo fuertemente europea y existen pocas posibilidades de que alguien de los países en desarrollo pueda llegar a la cátedra de Pedro. Y hasta justifica que el nuevo papa sea italiano: si existe un cardenal italiano bien preparado puede ser un buen papa. En realidad, explica, el papa es el “obispo de Roma” y es justo que hable italiano. El paréntesis de los dos últimos dos papas que no lo han sido, como el polaco Wojtyla y el alemán Ratzinger, fueron sólo eso un paréntesis. “Esa sucesión de no italianos no se va a perpetuar en el futuro”, afirma. Hasta ayer, no existía aún un cardenal de consenso en el

cónclave según el purpurado australiano. Para él se suelen formar en el cónclave “grupos de pensamiento” y el que de ellos prevalezca será el que represente a la mayoría de los cardenales.

Pell no se ha substraído siquiera a indicar a qué grupo de pensamiento él mismo pertenece. Ha explicado abiertamente, cual debería ser el papel del nuevo papa, la posición que él defendería si fuera elegido. El sucesor de Benedicto XVI deberá ser más joven y alguien “capaz de tomar decisiones”, dando a entender que el papa emérito dimisionario no lo fue.

Benedicto XVI y Geroge Pell
Y sobretodo, dice Pell, deberá ser capaz de “salvar a la Iglesia de los demonios del mundo moderno”. Y hasta enumera los nombres de esos demonios que el papa deberá combatir: el alcohol, las drogas, la prostitución, el divorcio y el aborto, entre otras cosas. Refiriéndose a a los temas del divorcio y del aborto afirma: “No podemos perder nuestra influencia. Si perdemos por ejemplo la lucha contra el divorcio, o aceptamos disminuir el número de nacimientos (abortos) y otros desafíos semejantes eso no será positivo para el mundo occidental”.

Escribí en este diario, nada más iniciarse el debate sobre la elección del nuevo papa, que el hecho de que el nuevo pontífice dejara de ser europeo para ser de la periferia del mundo, no significaba una señal inequívoca de apertura de la Iglesia. Lo importante, sostuve, es la personalidad del nuevo papa y su capacidad de diáologo con los problemas y desafíos del mundo moderno.

Un papa australiano como Pell, doctorado en Filosofía en la famosa Universidad de Oxford, miembro del Consejo Australiano de Educación y que ya ha trabajado en el gobierno central de la Iglesia, ciertamente habría sido todo menos un papa capaz de dialogar con nuestro mundo, a pesar de no ser europeo y de llegar de la lejana Australia.

Ultimos cardenales elegidos por bnedicto XVI
Puede que la profecía de Pell sobre uno italiano tenga verosimilitud
. Será difícil que esta vez Italia no reconquiste el papado. Esperemos, sin embargo, que el nuevo se preocupe menos de los “demonios del alcohol, la droga, la prostitución, el divorcio y el aborto”, para mirar más lejos y abrir la Iglesia a dialogar con otros  males y preocupaciones bien diferentes de un mundo que ya vive en la posmodernidad, que podría hasta crear un ser humano artificial, que posee capacidad para destruir la Tierra, donde aún mueren millones de miserables víctimas del capitalismo salvaje. Un mundo que vive la mayor revolución de la Historia como lo es el de comunicación global, contra la que en estas horas está luchando, con su silencio informativo, el Colegio cardenalicio.

Curiosamente ha sido sólo la voz quizás más conservadora del Concilio, como esta del australiano Pell, la que ha acabado exorcizando ese demonio del silencio y del secretismo que se respira en Roma, para decir todo lo que piensa. Guste o no, lleve o no razón.

 http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

Deja un comentario