La conspiración del cáncer inducido

Por: Esther Samper

ChávezEl presidente de Venezuela, Hugo Chávez, falleció ayer debido a las complicaciones asociadas al cáncer que afrontaba desde hace más de año y medio. Poco tiempo antes de su muerte, el político Nicolás Maduro desató la polémica al afirmar lo siguiente en unaconferencia sobre su delicado estado de salud:

Nosotros no tenemos ninguna duda y llegará el momento indicado de que se pueda conformar una junta médica que confirme que él (Chávez) fue atacado. Buscaron el punto para dañar la salud de nuestro comandante. Tendrá que ser investigado por una comisión especial. Ya tenemos pistas y llegará el momento de realizar estas investigaciones.

No es la primera vez que un político anuncia, públicamente y sin margen para malentendidos, que los enemigos de su patria han intentado atentar contra la vida de un mandatario de las más diversas maneras. Este miedo, desde luego, no carece de cierta justificación. Es bien conocido que Estados Unidos ha participado, en multitud de ocasiones, en derrocar a gobiernos sudamericanos, lo que también incluía el asesinato de sus dirigentes. El ejemplo actual más representativo es Fidel Castro, Estados Unidos intentó asesinarle en centenares de ocasiones y algunos de esos intentos están perfectamente documentados.

La afirmación de Maduro sobre la posibilidad de que a Chávez le inoculasen el cáncer no ha sido aislada. buy generic viagra Hace más de un año, fue el propio Hugo Chávez el que acusaba, de forma bastante sutil, sobre esta posibilidad al preguntarse si era posible que existiera una tecnología que permitiera inducir el cáncer. Sus sospechas se debían a que, en aquel momento, no sólo a él le habían diagnosticado cáncer, sino también a la entonces candidata a presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, al presidente de Paraguay, Fernando Lugo, a Lula da Silva, entonces presidente de Brasil, y a Cristina Fernández, presidente de Argentina (aunque más tarde se confirmó que no era maligno).

 Sin duda, llama la atención que tantos dirigentes sudamericanos pasaran por un cáncer en esos momentos, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que el cáncer es una de las enfermedades más frecuentes en el mundo desarrollado y que las probabilidades de que aparezca aumentan con la edad. En España, por ejemplo, uno de cada 3 hombres y una de cada 4 mujeres padecerá cáncer en algún momento de su vida. Con esa perspectiva, no resulta tan extraña la casualidad anterior.

Por otro lado, tanto en las afirmaciones de Maduro como de Chávez, se mencionan indistintamente “inocular”, “contagiar” o “inducir” el cáncer. Aunque estos tres términos son muy similares, hay diferencias importantes entre ellas y es necesario aclararlas individualmente para discutir con más rigor sus comentarios.

Sobre la inoculación del cáncer, la ciencia médica es bastante tajante al respecto: es imposible inocular el cáncer (es decir, administrar células cancerosas) a una persona con el sistema inmune sano y que ésta se enferme por cáncer. ¿La razón? El sistema inmune de esta persona detecta las células cancerosas como extrañas (pues no proceden de él) y las aniquila. Sin embargo, la historia puede cambiar si la persona posee un sistema inmune muy debilitado (por una enfermedad o por tratamiento inmunosupresor) y entonces sí que puede darse el caso, aunque es difícil, de padecer un cáncer que venga desde fuera. Esto último se ha dado muy raramente en pacientes que tomaban medicación inmunodepresora y que habían recibido un órgano de un donante que padecía cáncer.

Sobre el contagio del cáncer, es decir, sobre la posibilidad de que una persona contagiase el cáncer a otra persona, la ciencia es igualmente clara al respecto: el cáncer no es una enfermedad infecciosa ni contagiosa y no existe ninguna vía posible en la que pudiera contagiarse.

Así pues, puesto que Chávez poseía un sistema inmune funcional cuando le diagnosticaron el cáncer, tanto la explicación de la inoculación del cáncer como la del contagio quedan totalmente rebatidas. ¿Y sobre la inducción del cáncer? Ahí entramos en un terreno más farragoso. El cáncer no se puede contagiar o inocular, pero sí se puede inducir de forma indirecta aumentando las posibilidades de que ocurra. ¿Cómo? Las formas pueden ser muy variadas: con radiactividad (como ocurrió en Hiroshima y Nagasaki), con productos químicos carcinógenos, con virus oncogénicos(como el virus del papiloma humano)…

Por lo tanto, sí que es posible aumentar las posibilidades de que una persona padezca un cáncer con los medios anteriores pero, eso sí, no se puede causar directamente. ¿Tenía razones Chávez y las tiene Maduro para afirmarlo con rotundidad? Ahí ya entramos en detalles de conspiraciones en los que es mejor no entrar. Aún así, si realmente querían matar a Chávez, la inducción de un cáncer es una de las peores estrategias que podrían haber seguido sus enemigos. Primero, porque no se tiene nunca la certeza de que con esas medidas vayas a causar un cáncer con 100% de probabilidades y, segundo, porque la mayoría de cánceres hoy en día se curan.

Con mucho, lo más probable es que el cáncer de Chávez ocurriera espontáneamente, como casi todos los casos de cáncer de este mundo. Si Maduro no tiene ninguna prueba para pensar lo contrario sólo hay dos posibilidades: O tiene un miedo irracional a sus enemigos o desea convertir a Chávez en un mártir.

 

http://blogs.elpais.com/la-doctora-shora

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