Torre de Pemex: ¿accidente o atentado terrorista?…

Torre de Pemex: ¿accidente o atentado terrorista?...

Los periodistas, a lo largo del tiempo, vamos enriqueciendo nuestras agendas telefónicas. Semana a semana, en nuestras libretitas vamos añadiendo nombres, apellidos, teléfonos, cargos públicos. Bueno, eso era antes: hoy ya no se trata de aquellas hermosas piezas de piel que cada año sustituíamos y depurábamos con meticulosidad. Ahora esas agendas forman parte de las herramientas que ya traen consigo los llamados “teléfonos inteligentes”. Las agendas que portábamos en uno de los bolsillos de los trajes se extinguieron. Las extinguimos. En estos tiempos se usan los carretes de contactos insertos en los iPhone, o en el aparato telefónico que cada quien tenga.

Y ahí, en esa colección de coordenadas, uno va barajando nombres de instituciones, dependencias o siglas: “Presidencia”, “Gobernación”, “Defensa”, “Marina”, “PGR”, “Pemex”. Cada reportero tiene sus contactos. Sus fuentes. A veces funcionan para obtener información, a veces no. En ocasiones proporcionan datos erróneos, sesgados o falsos, pero en ocasiones filtran hechos duros, concisos, exclusivos.

En el caso de la explosión ocurrida en la Torre Pemex, ante la falta de información contundente del gobierno federal, no ha habido más que de dos: intentar penetrar al lugar de los hechos para indagar qué fue lo que ocurrió gracias a una filtración informativa de la gente que ahí labora en rescatar y hacer labores de peritajes, o echar mano de esas fuentes.

Lo de reportero undercover no funcionó. Fue imposible. Había entonces que acudir a la agenda. Solo había una pregunta por hacer: ¿fue un accidente o un atentado? En las primeras horas algunas de esas fuentes coquetearon con lo del acto terrorista, con la posibilidad de que entre los escombros hubiera rastros de algún tipo de explosivo sofisticado. Al transcurrir el fin de semana, todos deslizan que se trató de un accidente. Conceden que fue un error que en la primera conferencia de prensa después de la explosión la imagen fuera de guerra, con el secretario de Gobernación flanqueado por los secretarios de la Defensa y Marina, un general y un almirante. Aceptan que el Presidente se equivocó en eso, pero aseguran que no fue un atentado. Alegan que nadie reivindicó tal cosa.

Sin embargo, ni una sola fuente da un dato irrefutable que sustente lo del accidente. Ni una sola explicación de qué habría ocasionado la desgracia. Balbucean que por ahí había un comedor, que quizá fue una fuga de gas, que tal vez ocurrió una falla eléctrica, que podría ser que… Nada. Puras conjeturas.

Así que lo responsable es decir que… ni idea.

Es lamentable que tantas horas después las autoridades no informen algo rotundo en un caso tan grave: no es verosímil que sigan sin saber qué pasó. Lo único que puedo agregar es que, en cualquier caso —accidente o atentado—, es funesto lo que pasó…

Juan Pablo Becerra-Acosta/mileniodiario

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