Los juguetes de los capos

 

Escrito por Viktor Adrian. Posted in Muy interesante

 

Los juguetes de los capos

Un recorrido por el ‘narcomuseo’

En el edificio de la Secretaría de la Defensa Nacional, diez salas de museo, completas con artefactos históricos, muestran la historia del narcotráfico y la batalla del Estado mexicano contra las drogas.

Aquí está la historia del origen y consumo de la droga en México. Cómo llegó y quién la trajo al país. Se cuenta la batalla contra los narcotraficantes, cómo viven, su “narcocultura” y su poder. Sus trucos y mañas para el contrabando de enervantes.

Los juguetes de los capos

Es el museo de los “narcos” y su operador es una institución improbable: el Ejército Mexicano.

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Aquí se encuentran los artefactos más ostentosos de los capos.

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El celular cubierto con oro e incrustaciones de diamante que fue decomisado a Daniel Pérez Rojas, “El Cachetes”, el 20 de junio de 2007 en Tamaulipas. Su valor: diez mil dólares.

Unos lentes Christian Dior, edición exclusiva para Benjamín Arellano Félix. Fueron decomisados en Puebla, el 9 de mayo de 2002.

La Pistola calibre 38 súper con cacha de oro, 389 circonias y 22 esmeraldas con las iniciales de Amado Carrillo Fuentes. El arma fue asegurada en 1993 a Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, en Guatemala.

También se exponen las formas más inverosímiles del modus operandi del crimen organizado, como el caso de la mujer colombiana que introdujo en sus glúteos cuatro kilos de heroína: dos en cada uno.

Aquí la máquina del tiempo siempre está encendida, pues la historia no es sólo la del narcotráfico moderno, sino la de la historia de los enervantes.

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Muestra las pipas y recipientes que usaban los egipcios, chinos, griegos, hindús y aztecas para consumir el opio.

Luego regresa al siglo 21: Repasa los efectos de los enervantes en la salud; el poder de la “narcovida”; su estructura financiera y operativa extendida a lo ancho del país.

Todo lo encierran diez salas del Museo de Enervantes, conocido como el “narcomuseo”.
No es un lugar público, pues su acceso está limitado a militares que cursan el último grado de estudios en el Colegio Militar, para conocer la operación del narcotráfico. También acceden representantes militares de otras partes del mundo y la entrada a medios de comunicación es sólo con trámite previo ante autoridades militares.

Didáctico, no adulador

Las autoridades militares aclaran: No es un monumento al narco.

“El objetivo del museo es totalmente didáctico. Que el personal de los planteles militares obtenga las experiencias necesarias para poder desenvolverse en las operaciones que realizamos afuera una vez graduados. Que las personas conozcan los diferentes tipos de drogas, el proceso que se lleva y los lugares de ocultamiento”, explica el capitán de Infantería Édgar Vargas Zúñiga, instructor del Museo.

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Ubicado en el séptimo piso del edificio principal de la Sedena en la Ciudad de México, la exposición está dedicada a la participación del Ejército en el combate al narcotráfico desde 1976.

En esa fecha, la milicia mexicana inició sus operaciones en el llamado “Triángulo Dorado” que une a los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa.

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El museo fue abierto en 1985 por las autoridades militares. A 23 años de distancia, recobra mayor relevancia por la batalla que el Gobierno Federal enfrenta contra el crimen organizado.

La vieja industria del narco…

La primera sala narra el origen del consumo de las drogas, con un recorrido desde el consumo del opio y el cáñamo en diversas culturas.

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Resalta el hecho de que Afganistán es el primer productor de goma de opio en el mundo. El surtidor de amapola a los mercados de Europa y Asia. En América, México ocupa el primer lugar de producción en amapola.

De acuerdo a los archivos históricos del “narcomuseo”, fueron los chinos quienes trajeron la amapola a México en 1920. Después su cultivo se extiende por toda la costa del Pacífico.

En esta misma sala se encuentran diferentes recipientes para consumir y guardar el opio, provenientes de las culturas egipcia, hindús, chinos y griegos. Se habla también de las 144 variedades de marihuana en el mundo.

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La exposición presenta un muestrario con diez diferentes drogas de mayor consumo en el mundo: Anfetaminas, marihuana, cocaína, heroína, peyote, cristal, goma de opio en pasta o cristalizada y crack.

La erradicación

El Museo de Enervantes dedica tres salas para instruir a la milicia en la elaboración, cultivo y decomiso de la droga.

En la primera sala aparece la forma de cultivo: Los desvaradores, machetes, plaguicidas fertilizantes, semillas, el invernadero al aire libre, los terrenos de siembra para dar una idea de la infraestructura de trabajo que operan los narcotraficantes.

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Aquí se ubica el cuidado de la amapola. Desde el proceso de siembra hasta su preparación para la cocaína y la heroína.

En la segunda sala se presenta la operación de los laboratorios clandestinos para elaborar la goma de opio. Por ejemplo cada uno de los precursores químicos, etanol, cloroformo, cloruro de amonio, entre otros elementos, para producir la morfina y heroína.

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También se expone el proceso de disecación de la marihuana. Cómo es que se utiliza una caja de madera con lámparas internas para secar la hierba lista para empaquetarse.

Los guardianes…

En la tercera sala dedicada a la erradicación de la droga, está un maniquí en una esquina. Es una figura que simboliza a un campesino cuidando los sembradíos de la droga. En el fondo de la pared se ve un campo pintado. Está sentado sobre un pequeño cerro de piedras.

Por encima de su hombro izquierdo yace un marco con la fotografía de Jesús Malverde, el santo de los narcos.

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La exhibición detalla cómo los campesinos llegan a pasar meses cuidando los sembradíos, tiempo que dedican para hacer trampas mortales para la milicia que busca la siembra con el fin de destruirla.

Por ejemplo, ponen desde una tabla con clavos grandes y hasta suelen envenenar la comida o el agua si sienten la presencia de los soldados.

Hace seis meses, un militar descubrió un campamento de droga. Como venía cansado de caminar, se le hizo fácil tomar agua de una cantimplora que vio tirada. El líquido tenía veneno llamado “tamarón” y el militar murió.

Esta área incluye una réplica de un centro de empacado de droga, completo con prensas hidráulicas y los diferentes moldes para empaquetar la marihuana. Un empaque de marihuana en forma de mochila empleada para el transporte de hierba se pone como ejemplo del proceso final de empaquetamiento.

La narcocultura

La penúltima sala del museo aguarda las armas decomisadas a los narcos. Simboliza todo lo que es la narcocultura. Su toque exótico y la vida opulenta del narco.

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Ahí está la metralleta R-15 con una palmera de oro incrustada que pertenecía a Héctor “El Güero” Palma. Le fue decomisada en Zapopan, Jalisco en 1995.

También dos pistolas 38 Super bañadas en oro con la inscripción de “El Matador” y “El Embajador”. Las dos armas cortas fueron aseguradas a dos sicarios de la organización de Osiel Cárdenas Guillén, detenidos durante un cateo realizado el 9 de julio de 2002.

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Y la 38 Super, con cacha de oro conmemorativa al Día de la Independencia, propiedad de Osiel Cárdenas Guillen. La más nueva es la 38 Super, con cacha de oro, de Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo”, decomisada el 21 de enero de este año.

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Hay otra decenas de cuernos de chivos, metralletas R 15, escopetas, fusiles 30-30, armas caseras, hechizas, lanza-cohetes.

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El museo termina con una vitrina llena de accesorios, los “souvenirs” de la narcocultura: discos compactos y casetes de narco corridos, cintos y hebillas elaboradas, gorras con dibujos de marihuana, dijes y billeteras grabadas, algunas con nombres de estdos: Sinaloa, Michoacán (con una hoja de marihuana) y Sonora (con una hoja de marihuana y un “cuerno de chivo).

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Una de las billeteras destaca: tiene grabados el perico, el gallo y la chiva de la canción homónima de los Tucanes de Tijuana

Viktor Adrian

Visto en: http://www.malditoinsolente.com

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