Infierno en la torre

Infierno en la torre

A ver, a ver, espéreme tantito. ¿Cómo que los señores de Pemex le habían pedido ayuda a la Secretaría de Hacienda para que les diera presupuesto para impedir desgracias como la del jueves pasado, desde 2008, y que jamás les hicieron caso?

¿Cómo que las autoridades de Pemex sabían que ahí podía ocurrir una explosión, un incendio o un atentado, y que se quedaron tan campantes ante la negativa de la autoridad?

¿Cómo que tres años después, en 2011, la gente de una de las más grandes fuentes de ingresos del gobierno mexicano había vuelto a pedir ayuda, que les volvieron a decir que no y que no volvió a pasar nada?

¡Cómo! Ellos sabían que su tecnología era obsoleta, que no tenían suficientes cámaras de seguridad, que no tenían manera de detectar explosivos, que no tenía forma de combatir un incendio, que no tenían lo necesario para enfrentar una explosión, un ataque, nada.

¿Se da cuenta de lo que salió a la luz pública la noche del jueves pasado cuando Víctor Hugo Michel salió en la pantalla de MILENIO Televisión?

Es gravísimo, algo mucho más delicado que la mismísima explosión.

¿Por qué? Porque entonces se trata de un evento que se pudo haber evitado, de vidas que se pudieron haber salvado, de lesiones que se pudieron haber impedido, de familias que pudieron haber seguido unidas.

¿Por qué nadie ayudó a Pemex? ¿Por qué nadie ayudó a esa paraestatal a sabiendas que estaba en el ojo del huracán, en un país en guerra?

¡Era Pemex! Nada más y nada menos que Pemex.

Y ahora viene lo peor: ¿están todas las dependencias del gobierno lo suficientemente seguras como para impedir esa clase de tragedias?

¿Qué pasaría si fuéramos en este instante a revisar a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes? ¿Qué pasaría si mandáramos un equipo de investigadores a la Secretaría de Economía, a la de Desarrollo Social o a la de Educación Pública?

¿En qué condiciones están sus cámaras de seguridad? ¿En qué condiciones está su equipo contra incendios? ¿Cómo nos pueden garantizar a usted o a mí que no se les va a acumular el gas o que no va a entrar alguien a ponerles una bomba?

Por favor, la próxima vez que se quiera burlar de que el Presidente ande comprando el mejor avión del mundo piénselo dos veces.

Nuestro gobierno debe ser el primero en darnos el ejemplo en cuanto a protección, seguridad y certeza así cueste mucho, así cueste poco.

Lo que sucedió la tarde y noche del jueves 31 de enero fue imperdonable en términos de seguridad.

Sí, qué linda nuestra autoridad que le pide a la gente no especular lo que pudo haber sucedido en esas instalaciones, pero fue delicadísimo que en plena oficina colapsada el Presidente de la República haya ido a ver lo que había pasado.

En ese momento le pudo haber explotado algo en la cara, en ese instante le hubiera podido ocurrir mil y un cosas, en ese momento pudo haber muerto.

O qué, ¿a poco George W. Bush fue a que le tomaran fotos en las ruinas de las torres gemelas del World Trace Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001? ¡Por supuesto que no! ¡Eso no se hace!

La sociedad no va a querer más o menos a un mandatario por ir a consolar a las víctimas de un incidente.

En cambio, la sociedad siempre va a estar más tranquila si se le habla de frente, si se le explican las cosas y si se le manda un mensaje de seguridad.

¿Cuál ha sido el mensaje de seguridad del gobierno mexicano después de la crisis del 31 de enero? No hablen, pero vean a Enrique Peña Nieto y a su equipo en todas partes. ¿A usted no se le hace medianamente equivocado?

¿Cómo es que esos hombres y mujeres quieren que no especulemos si con sus advertencias y sus acciones nos invitan a que nos demos gusto echando a volar nuestra imaginación?

Quiero ver el futuro de todo lo que tenga que ver con la seguridad y la prevención en nuestras instalaciones de gobierno, quiero saber que nadie más va a tener que morir porque no se autorizó una partida presupuestal.

Quiero que esto sirva de lección y que no vuelva a suceder, porque si así están las oficinas de nuestras paraestatales, ¿cómo estarán de inseguras y de desprotegidas las otras?

¿Cómo será que usted y yo vamos a poder andar tranquilos por puentes, aeropuertos e instalaciones peores? ¿Cómo será que usted y yo vamos a poder andar tranquilos por la vida? ¿Cómo?

Alvaro Cueva/mileniodiario

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