Humor negro sobre negra economìa

Malagón pone una sonrisa en la situación económica con su último libro, ‘Necronomía’. Sobre un tema tan funesto como la situación económica actual, el humorista gráfico madrileño afincado en Alicante no ha tenido más remedio que echar mano del humor negro, en una recopilación de dibujos que entran por los ojos al cerebro de un único y contundente impacto.

Humor negro sobre negra economìa

‘Los precios’ según Malagón.

Son 80 dibujos publicados en Lainformacion.com, El Jueves y El Mundo y que ahora recoge Edicions de Ponent. ‘Necronomía’ (titulado así por analogía con el ‘Necronomicón’ de Lovecraft) retrata de una forma simple y clara lo que Malagón ha aprendido sobre economía junto a sus lectores y el conjunto de la sociedad. “Hace poco tiempo, ni nos planteábamos el significado de conceptos como la prima de riesgo, pero ahora todos sabemos lo que es, porque nos afecta directamente y porque los medios nos lo han impuesto”, dice el humorista.

Él ha vivido en primera persona la invasión de la información económica. Y se ha ‘especializado’ en hacer chistes sobre un tema que podría parecer poco propicio para la risa. Pero lo es, y mucho. Porque tiene toda una simbología que da mucho juego a nivel gráfico. Y Malagón la domina a la perfección. El libro es, para él, “una excusa para crear un diccionario ilustrado de términos económicos” tal cual los ve él, más allá de los eufemismos con los que se maquilla la dramática situación actual.

Así ve Malagón el problema de la 'inflación'.

Así ve Malagón el problema de la ‘inflación’.

El estilo de ‘Necronomía’ es “muy duro” y de un humor tan negro que el lector se decanta entre el llanto y la risa. Es un efecto totalmente buscado por el autor: “quería un tono serio y duro. Para ser coherente, para enseñar lo que creo que está pasando. La economía es salvaje, y las consecuencias de las decisiones económicas son muy negras. Un humor más frívolo no reflejaría la realidad y cómo la veo yo”, explica.

Malagón no es un dibujante de estilo único. “Tenía ganas de hacer un libro muy visual, con imágenes que todos reconocemos como plantillas o fotografías. Me gusta variar, aprender de lo que hago, no soy de los que se encasillan en una fórmula y de ahí no salen”. Ahora, de hecho, está preparando otro libro sobre el mismo tema con predominio del texto sobre la imagen. “Más adelante ya veremos cómo lo publicamos…”.

La doble cara de la crisis

¿Es buena la época actual para hacer humor? Malagón responde sin dudar que “cualquier época es buena, y esta también, pero no para publicarlo. Hay muchas noticias y los humoristas tenemos mucho material, pero cada vez hay menos espacios para dar a conocer tu obra”. La crisis de los grandes medios también está golpeando fuerte a los dibujantes.

A cambio, la proliferación de las redes sociales “ofrece la oportunidad de darte a conocer, es otra vía, otro espacio que se abre”. Son, en palabras suyas, “momentos difíciles que también hay que saber aprovechar”.

Las redes permiten a los humoristas un contacto directo con el público que antes no existía y que, de alguna forma, influye en su obra: “Antes estabas tú solo en casa, dibujando, y mandabas por correo la pieza y ya estaba. Ahora veo reacciones inesperadas a dibujos, comentarios de gente que para nada te imaginabas, y eso, de alguna forma, te hace reflexionar a la hora de emprender otro dibujo. Ése feedback creo que es muy positivo”, explica Malagón.

Lo que en ningún caso son las redes sociales es un fenómeno de rentabilidad inmediata, como tampoco lo es‘Necronomia’, editado con mucho mimo, en gran formato y con tapas duras. “Cuando vas a una editorial con un libro de humor, siempre te dicen que no dará ni para pagar la edición. Pero a mí me propusieron hacer el libro que quisiera, y ahí está. He seleccionado dibujos que no pasen de fecha, que no estén ligados a la actualidad, a pesar de haberse publicado en medios periódicos”.

Para Malagón, lanzar este libro al mercado no pasa, en principio, de ser algo “bonito”, que permite estar en las librerías, y que la gente “te compre porque le gustes, y te guarde en una librería; que tu obra no se pierda con la caducidad del periódico o la revista”.

Fuente: http://www.nonada.es

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